02/07/2020
DIAFRAGMA PÉLVICO
En nuestro cuerpo tenemos estructuras miofasciales que se disponen de manera transversal, y que sabiamente se ubican en zonas de estrés mecánico y de encrucijada vasculo-nerviosa.
Estos diafragmas actúan a modo de pistón, regulando las presiones y volúmenes dentro de las cavidades que delimitan. Son bombas que aseguran un adecuado movimiento de líquidos, de influjos nerviosos y por ende de nutrición de los tejidos corporales.
El diafragma pélvico está ubicado en la profundidad de nuestra pelvis, formando una hamaca miofascial íntimamente relacionada con vísceras digestivas y genitourinarias. El equilibrio de su tonicidad será, en parte, responsable de mantener la armonía en el funcionamiento biomecánico y visceral de la zona lumbo-pélvica.
Su relación con el resto del los diafragmas se verá afectado en casos de debilidad o hiper solicitud afectando la dinámica de los demás diafragmas y sus anclajes osteo-articulares.
De estos desequilibrios musculares darán zonas de hipomovilidad y de alteración de la fisiología de las estructuras lumbo-pélvicas implicadas y el concomitante dolor.
Además es posible que con el paso de los años y más aún en las mujeres que han tenido varios hijos, está musculatura se debilite y traiga patologías como hemorroides, prolapsos, incontinencia urinaria y dolor tanto lumbar como en la zona pélvica o durante las relaciones sexuales.
Por ello es importante evaluar la función de este diafragma y trabajarlo desde la terapia manual y la reeducación postural para restablecer su normal funcionamiento!
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