03/02/2026
No porque no quieras parar,
sino porque aprendiste que parar era fallar, decepcionar o perder valor.
Tu cabeza no se apaga ni cuando todo está en silencio.
Incluso en los momentos “tranquilos”, sigues en alerta.
No es que seas intensa.
Es que has vivido demasiado tiempo en modo supervivencia.
La ansiedad no siempre se nota por fuera.
A veces vive en la autoexigencia,
en el “puedo con todo”,
en no permitirte caer nunca.
Y sanar no empieza empujándote a ser más fuerte.
Empieza cuando puedes bajar la guardia sin miedo…
y no hacerlo sola.
🤍 Si te has visto aquí, quizá ya es momento de acompañarte de otra manera.
En la bio te explico cómo trabajo.