25/03/2026
Ayer estuve en la marcha, y recordé que en mi adolescencia el tema de los desaparecidos me atormentaba. Me angustiaba, tenía pesadillas, pensaba mucho en eso. En algún momento me dí cuenta que, además de mi sensibilidad social, humana, se me ponía en juego mi propia historia, la misma que cuento en las imágenes cómo me afectó en otro aspecto de mi vida.
Mis viejos fallecieron en un accidente de coche, casi 20 años después de la dictadura. Aunque en apariencia no tiene nada que ver una cosa con la otra, la sensación de confusión y vacío internamente se me asimilaban: en mi infancia no se hablaba de ellos, ni había fotos de ellos a mi vista.
Pasé mi adolescencia militando la memoria, la colectiva y la propia, buscando personas que me contaran sobre mis padres, que me mostraran fotos, que me los volvieran un poco más humanos y menos silueta misteriosa.
Me sigue doliendo, mucho, nuestra historia como humanes y a la vez sigo viendo como entender nuestras heridas nos permite disfrutar más el placer de ser-con-otros.
"De la reacción a la conexión" es el camino que sueño hagamos lxs adultxs para dejarle a nuestros hijxs otro ejemplo posible de cómo vincularnos con lo que nos duele. Por eso el seminario que daré en Abril lleva ese nombre.
Ahora, con lágrimas en los ojos, como ayer en la marcha y como cuando mis hijos me piden escuchar la canción de los dinosaurios, me pregunto si algo de esto que escribo se entenderá... ojalá que si.
Con amor siempre
Lai
pd) Para más info por el seminario, escribí CONEXION en los comentarios.