14/09/2017
Re-Habitar Mas Quemado, Re-Habitar un lugar, la génesis del proyecto: ¿Cómo actuar en una pequeña aldea abandonada, de construcción consciente pero esporádica?
Para poder responder a esta pregunta es necesario conocer las claves que llevaron a nuestros antepasados a antropizar y humanizar aquel territorio. El nacimiento de Mas Quemado hay que situarlo entre los siglos XVII y XVIII principalmente para la explotación agrícola y ganadera. La localización no fue casualidad, se sitúa cerca de una cañada real de fácil acceso, protegido de los fríos vientos de las montañas, cerca de pequeños arroyos y con un extenso sistema de abancalamientos a su alrededor. Se abandonó en 1974 por falta de rendimiento económico pero no hay mejor lugar para la nueva arquitectura que aquel que ya reúne las condiciones medioambientales adecuadas. Ese trabajo de búsqueda nos lo adelantaron nuestros antepasados.
Desde las primeras intenciones en el proyecto, se asume que la imagen de Mas Quemado va a ser diferente, el pueblo evolucionará desde una aldea de campesinos a un centro de alto rendimiento deportivo adecuado y coherente con la era actual.
El proyecto se centra en mantener solamente la esencia de lo que había, esas construcciones pequeñas y abigarradas, sin ningún valor constructivo ni emblemático, únicamente con el valor que el paso del tiempo les otorga. Esta será la clave en la forma de actuar y esta será la clave que responde a la pregunta que siempre nos hacemos: ¿mantenemos este asentamiento?¿por qué?¿hasta qué punto debe condicionar esta decisión la funcionalidad y la arquitectura del nuevo proyecto? Es ahí donde reside la arquitectura de este proyecto.
A partir de esta decisión se crea una nueva topografía y se antropiza el terreno manteniendo la huella de lo que había. Los muros que antes eran cerramientos se transforman en nuevos muros de contención, creándose nuevos abancalamientos en el interior de la pequeña aldea. Esta será nuestra nueva superficie de apoyo y nuestro punto de partida. Se decide mantener y restaurar únicamente dos edificaciones singulares del pueblo, por su ubicación, tamaño, estado de conservación y función: la antigua almazara y la masía de quien en su tiempo fue el dueño y señor de estas tierras. La huella de lo que hubo se convierte en la articulación entre ambas arquitecturas, y la evolución en el eje director del proyecto. Por medio de estos dos conceptos se consigue descifrar qué es lo verdaderamente valioso en Mas quemado, pensar que son sus piedras viejas, sus cabrios de madera, sus tejas artesanales o su organización arquitectónica sería un error. Aquello verdaderamente valioso es ser conscientes del paso del tiempo; ser conscientes de que ahí hubo algo antes de que nosotros lo descubriésemos; ser conscientes de la huella que deja todo ser al habitar un lugar; ser conscientes del fósil eterno.
Sin ser lo que fue, sin servir para lo que estaba pensado, sin olvidar sus trazas antiguas, evolucionando y transformándose, Mas Quemado volverá a existir. Intentar parecerse a lo que fue, quizá carezca de sentido. Nuevo.