13/03/2026
Paseando por los jardines del Real, me encontré con esta escultura.
Una mujer, desnuda, manos en las orejas, ojos cerrados.
Escuchando.
Solo escuchando.
Y pensé: qué importante es dar espacio a la escucha.
Escuchar sin intentar arreglar nada.
Escuchar sin juicio, sin prisa, sin miedo.
Escuchar al otro… a la vida… a una misma.
A veces el misterio de lo que surge solo se revela cuando nos permitimos estar presentes, abiertas, atentas.
Escuchar es un acto de valentía y de cuidado.
Y también de amor propio.