19/04/2026
Cada vez hablamos más de niños con baja tolerancia a la frustración…
pero quizá la pregunta no es solo qué les pasa a ellos, sino qué oportunidades tienen para entrenarla.
Tolerar la frustración no es “aguantarse”.
Es aprender a esperar, equivocarse, perder, intentarlo otra vez… y descubrir que se puede seguir.
Y eso se aprende.
Se aprende cuando no resolvemos todo por ellos.
Cuando sostenemos su enfado sin apagarlo corriendo.
Cuando permitimos pequeños retos, pequeños errores, pequeños “no”.
Porque frustrarse no es un problema.
Es parte del desarrollo.
💛 Nuestro papel no es evitarles toda frustración,
sino acompañarlos para que aprendan a atravesarla.