28/01/2026
A veces educamos desde el miedo.
No desde la maldad.
Desde nuestros propios miedos no resueltos.
En la publicación que os subí hace un par de semanas (podéis encontrarla en mi perfil), los mensajes nacen del “cuidado, no”, del peligro constante, de intentar proteger evitando.
En esta publicación, sin embargo, el mensaje cambia: aparece la prudencia, la conciencia de la realidad, el cuidado… sin apagar la curiosidad, el disfrute y la autonomía.
No se trata de vivir sin riesgos.
Se trata de aprender a convivir con ellos.
Los niños necesitan sentirse protegidos, sí,
pero también confiados, capaces, acompañados.
Necesitan equivocarse, caerse, probar, decidir…
y saber que, pase lo que pase, hay un adulto disponible.
⚠️ Este post no pretende decir cómo hay que educar.
❤️🩹 No hay una única forma correcta.
Solo invita a reflexionar sobre algo importante:
👉 cómo el miedo constante puede calar en la salud mental
👉 y cómo educar desde la seguridad y la confianza puede construir adultos más tranquilos, seguros y resilientes.
Educar no es eliminar el miedo.
🤌🏼Es no convertirlo en el protagonista.