03/02/2026
“RESPONSABLE”
“CONSERVACIÓN DE LOS BOSQUES”
Lo lees.
Y piensas: qué bien, por fin una marca que cuida el planeta 🌳
Sigues leyendo:
👉 “La viscosa de este producto se fabrica a partir de fibras de madera no procedentes de la deforestación.”
👉 “Nuestro enfoque está en reducir el impacto ambiental.”
Hasta aquí, todo correcto.
Pero entonces giras la etiqueta y lees la composición real:
72% poliéster
24% viscosa
4% elastano
Y aquí es donde hay que parar un momento.
No es que mientan.
Hablan de la viscosa.
Pero no hablan del 72% de plástico.
El poliéster es un derivado del petróleo.
Un material no biodegradable, difícil de reciclar de verdad, y que libera microplásticos durante toda su vida útil: uso, lavado y desecho.
Entonces la pregunta es inevitable:
¿Tiene sentido hablar de proteger los bosques mientras vestimos a nuestros bebés con plástico?
Desde el punto de vista ambiental, el poliéster:
– Depende de combustibles fósiles
– Contribuye a la contaminación por microplásticos
– Permanece décadas (o siglos) en el entorno
Y desde el punto de vista de la salud, especialmente en bebés, hay algo aún más delicado.
Los textiles sintéticos pueden contener y liberar disruptores endocrinos:
ftalatos, antimonio, retardantes de llama, compuestos químicos usados en la fabricación y el acabado de estas fibras.
Sustancias que interfieren con el sistema hormonal.
Y recordemos:
👶 los bebés no son adultos pequeños.
Su sistema endocrino está en pleno desarrollo.
Su piel es más permeable.
Su capacidad de detoxificación es menor.
Por eso, pequeñas exposiciones repetidas sí importan.
La viscosa puede venir de madera sostenible, sí.
Pero cuando forma parte de una prenda mayoritariamente sintética, el mensaje “responsable” se queda, como mínimo, incompleto.
(Continuo en comentarios)