20/01/2026
Cuando ocurre una como el reciente accidente de trenes, la de las víctimas, familiares, personal que asiste a dichas víctimas y testigos (incluso quienes lo ven a través de noticias) puede verse afectada. Se quiebra, aunque no siempre se vea, la sensación de seguridad psicológica.
Sin apoyo adecuado pueden desarrollarse problemas como trauma, estrés agudo, estrés postraumático, ansiedad, depresión, duelo patológico o crónico, duelo colectivo, culpa del sobreviviente…
Los primeros apoyos psicológicos en estos momentos son cruciales. Sentirse acompañado/a reduce el impacto del trauma, así como tener un espacio en el que sentirse escuchado/a y validado/a, sin juicios, sin dar consejos, sin minimizar el dolor, permitiendo el miedo, la tristeza, la rabia o la confusión. Tener cubierta las necesidades básicas (información clara, comida o bebida, estar fuera de la situación que generó el peligro) permite ir reconstruyendo la sensación de seguridad, ir integrando que el peligro inmediato ya ha pasado. Interactuar de manera calmada con las personas afectadas también les va ayudando a regular su sistema nervioso. Por último, limitar la sobreexposición a noticias, tener acceso a información clara y datos veraces, sin alarmismos, recuperar ciertas rutinas y hábitos, da sensación de control y estabilidad, así como ayuda a generar sentido y significado a lo vivido.
Vivir o ser testigo de un evento traumático puede impactar a cada persona de una manera y necesitar unos tiempos para recuperarse. Es importante respetar los procesos individuales y recomendar especializada cuando observamos que la situación se está cronificando.