23/11/2021
🔥Mete CAOS en tu rutina
¿Corres por asfalto, nadas en piscina, pedaleas sobre rodillo y por asfalto?
No es necesario que te hable del “cross training” (en cristiano: que varíes de actividad física para hacer trabajar el mayor número de grupos musculares posible, con movimientos distintos, para luego trasladar toda esa ganancia a tu especialidad deportiva).
Dicho esto, y por lo que voy viendo en redes, y en la vida real, parece que sí es necesario este recordatorio:
Tu pericia deportiva, así como tu resistencia y fuerza físicas, requieren de cierto caos para poder mejorar de verdad.
Y esto no significa que debas hacer ninguna locura.
Mi recomendación, simple, bonita y práctica es la siguiente:
Móntate una ruta por el monte (tampoco tienes que subirte a miles de metros de altitud), que incluya: algo de desnivel, tanto de bajada como de subida, terreno realmente irregular (que no sea todo pista de tierra, sino pasajes naturales sobre piedras y rocas, senderos estrechitos por el bosque, con su musgo y sus hojas, ramas y piedras; algún que otro repecho donde tengas que agarrarte a algo para superarlo…).
Comprueba cómo, sin extralimitarte, tu musculatura ya trabaja distinto. Pero más importante aún: comprueba cómo tu mente se estimula muchísimo más que cuando te limitas a pedalear en rodillo, a nadar en piscina o a rodar sobre asfalto.
Siente el bosque, huele la humedad del ambiente, escucha el crujir de las ramas bajo el peso de tus pies, respira todo ese olor, admira la belleza que te rodea. Olvídate, por completo, de que existe un reloj-pulsómetro. Desactiva tu móvil.
Limítate a disfrutar de tu ruta. Ah, y que sea en buena compañía, y con personas queridas que están claramente menos en forma que tú.
Disfruta del caminar tranquilo. Disfruta de charlar mientras caminas. Disfruta de llevar tu propia comida, tu propia bebida, tu ropa de abrigo, y lo que quieras, sobre tu espalda. Siente el peso de la mochila.
Saborea tu comida, sentado, libremente, sobre la tierra: sintiendo su calor, su humedad, su energía. Descálzate un rato, pisa la tierra, siente cómo te descarga de todo.
Hazlo, al menos, una vez al mes. Mano de santo, oye. 😊