20/04/2026
MAS ALLÁ DEL DEBATE: UNA NUEVA PERSPECTIVA DE LA HOMEOPATÍA EN LA ONCOLOGÍA INTEGRATIVA
Moshe Frenkel, Jean Lionel Bagot
Revista de Medicina Integrativa y Complementaria
https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/27683605261435873 -27683605261435873
Los dres. JL Bagot y Moshe Frenkel abordan en este artículo de manera objetiva y sin polémica, con los datos científicos disponibles, la utilización de la homeopatía como abordaje complementario en oncología.
Para leerlo desde principio al fin. Os dejamos la traducción en español.
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La homeopatía ocupa una posición singular y a menudo incómoda dentro de la oncología integrativa. Para algunos clínicos, representa un enfoque de bajo riesgo, centrado en el paciente, que parece aliviar los síntomas y mejorar el bienestar. Para otros, sigue siendo una intervención científicamente inverosímil que cuestiona supuestos fundamentales sobre la dosis, el mecanismo y la causalidad. En consecuencia, los debates sobre la homeopatía en el tratamiento del cáncer suelen polarizarse, oscilando entre la aceptación acrítica y el rechazo absoluto.
Sin embargo, este enfoque binario puede ocultar una cuestión de mayor relevancia clínica. En lugar de preguntar si la homeopatía «funciona» de forma global o definitiva, una indagación más constructiva sería si existen contextos específicos y limitados en los que la homeopatía pueda estudiarse, utilizarse de forma responsable y enseñarse dentro de los límites de la atención oncológica de apoyo basada en la evidencia. La oncología integrativa, por su propia naturaleza, ha evolucionado como un campo dispuesto a explorar estas cuestiones, especialmente cuando la demanda de los pacientes es alta, las preocupaciones sobre la seguridad son mínimas y las opciones convencionales para el manejo de los síntomas siguen siendo imperfectas.
En las últimas dos décadas, los programas de oncología integrativa se han expandido a nivel mundial, incorporando terapias complementarias junto con los tratamientos oncológicos estándar con el objetivo de reducir la carga sintomática, mejorar la calidad de vida y brindar apoyo a los pacientes ante los desafíos físicos y emocionales del cáncer. En este contexto, la homeopatía se ha seguido utilizando —especialmente en algunas partes de Europa, India y Sudamérica— principalmente como una modalidad de apoyo más que como una intervención modificadora de la enfermedad. Su persistencia en entornos clínicos sugiere que el debate requiere una mayor profundidad de la que tradicionalmente se ha permitido.[1]
Esta perspectiva no pretende resolver la antigua controversia en torno a la homeopatía, ni abogar por su uso indiscriminado en oncología. En cambio, busca ampliar el debate más allá de las posturas arraigadas, examinando lo que se sabe actualmente, las incertidumbres legítimas que persisten y cómo un enfoque pragmático, centrado en la seguridad y orientado a la investigación podría permitir evaluar la homeopatía —y, cuando sea apropiado, integrarla— en la atención oncológica de apoyo contemporánea.
¿Por qué persiste la homeopatía en entornos oncológicos?
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A pesar del debate científico y el escepticismo que persisten en el ámbito académico, la homeopatía continúa utilizándose en oncología en Europa, India, Sudamérica y, cada vez más, en programas de oncología integrativa en Norteamérica. Su persistencia no se debe a un solo factor, sino a la confluencia de las necesidades de los pacientes, el pragmatismo clínico, las estructuras del sistema sanitario y una comprensión cada vez mayor de la atención oncológica de apoyo.
✳️ En primer lugar, la demanda del paciente desempeña un papel fundamental. Un diagnóstico de cáncer suele conllevar sufrimiento físico, además de miedo, incertidumbre y pérdida de control. Incluso cuando los tratamientos oncológicos convencionales se administran de forma óptima, muchos pacientes siguen experimentando fatiga, dolor, ansiedad, trastornos del sueño, problemas cognitivos y toxicidades relacionadas con el tratamiento que no se abordan completamente. En este contexto, los pacientes suelen buscar terapias que perciben como suaves, individualizadas y de apoyo, en lugar de agresivas o invasivas. La homeopatía, con su énfasis en la evaluación individualizada y la prescripción basada en los síntomas, se alinea con estas expectativas y, a menudo, los pacientes la perciben como atenta y empoderadora.
✳️ En segundo lugar, la homeopatía se ha integrado en los sistemas de salud de manera que normaliza su uso. En países como Alemania, Francia, Suiza, Italia, India y Brasil, la homeopatía está reconocida legalmente, se enseña en programas de formación formal y, en ocasiones, se integra en los servicios de salud públicos o semipúblicos. En varios centros oncológicos europeos, la homeopatía se ofrece en unidades de cuidados paliativos o medicina integrativa, generalmente bajo supervisión médica y explícitamente como complemento del tratamiento oncológico estándar. Esta presencia institucional reduce las barreras para su uso y la presenta no solo como una ideología alternativa, sino también como un componente de los cuidados paliativos integrales.
✳️ En tercer lugar, los médicos que practican la oncología integrativa suelen operar dentro de un marco clínico pragmático, en lugar de uno estrictamente mecanicista. Ante pacientes con síntomas persistentes, opciones farmacológicas limitadas o intolerancia a los medicamentos de apoyo estándar, pueden considerar intervenciones de bajo riesgo y beneficio potencial, incluso cuando los mecanismos subyacentes no se comprenden completamente. En este contexto, la homeopatía se suele considerar menos como una terapia modificadora de la enfermedad y más como una modalidad de apoyo orientada a los síntomas, similar en su propósito a la atención plena, la acupuntura o la musicoterapia.
En un estudio cualitativo reciente realizado en un hospital de día de oncología integrativa en Francia, los pacientes describieron las consultas homeopáticas como atentas, holísticas y claramente complementarias a los tratamientos convencionales contra el cáncer, haciendo hincapié en la escucha activa, el examen clínico, la confianza y las explicaciones claras sobre su cáncer y su tratamiento.[2]
Es importante destacar que el perfil de seguridad favorable de la homeopatía contribuye a su uso continuado. No se ha demostrado que los remedios altamente diluidos interactúen con la quimioterapia, la radioterapia, la inmunoterapia o los agentes dirigidos, y rara vez se notifican efectos adversos graves. Para los médicos preocupados por la reducción de daños y la carga terapéutica, este perfil de seguridad reduce el umbral para un uso cauteloso y supervisado, especialmente cuando el paciente ya tiene ciertas expectativas.
Finalmente, la persistencia de la homeopatía refleja un cambio más amplio en la oncología hacia una atención centrada en el paciente. La oncología moderna reconoce cada vez más que los resultados van más allá de la respuesta tumoral y la supervivencia, e incluyen la calidad de vida, la funcionalidad, el bienestar emocional y la experiencia subjetiva del paciente con la enfermedad. Por lo tanto, la presencia continua de la homeopatía podría deberse menos a la resolución de controversias científicas y más a la atención de necesidades no satisfechas en el tratamiento oncológico contemporáneo.
Lo que muestran las pruebas y dónde se quedan cortas.
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La evidencia científica sobre la homeopatía en oncología es heterogénea, controvertida y frecuentemente malinterpretada. Gran parte de esta polarización no se debe a la ausencia total de datos, sino a cómo se interpretan, ponderan y contextualizan las diferentes formas de evidencia dentro de la investigación oncológica moderna. Tras un análisis minucioso, la literatura no revela ni una eficacia inequívoca ni motivos para su rechazo absoluto, sino más bien un patrón matizado de hallazgos que varía según el resultado, el diseño del estudio y el contexto clínico.
👉 La investigación preclínica representa el nivel más temprano —y controvertido— de evidencia. Diversos estudios in vitro y en animales han reportado que ciertas preparaciones homeopáticas, incluyendo agentes ultradiluidos o preparados homeopáticamente, pueden influir en el comportamiento de las células cancerosas, como la proliferación y la apoptosis, lo que plantea interrogantes mecanísticos que aún no se han resuelto y que resultan difíciles de reproducir de manera consistente. [3 , 4] Si bien estos estudios no pueden extrapolarse directamente a la práctica clínica, complican la afirmación de que los efectos clínicos observados deben ser exclusivamente impulsados por el efecto placebo. Al mismo tiempo, la variabilidad en la reproducibilidad y los marcos mecanísticos incompletos subrayan la necesidad de una interpretación cautelosa. [3 , 4]
👉 La investigación clínica ofrece una visión más clara, aunque aún incompleta. Los ensayos controlados aleatorizados que evalúan la homeopatía (o productos homeopáticos) como complemento de la atención oncológica estándar se han centrado principalmente en el manejo de los síntomas, más que en el control de la enfermedad. En múltiples estudios, se han reportado indicios de beneficio en ciertas toxicidades relacionadas con el tratamiento y en resultados de calidad de vida, incluyendo dermatitis inducida por radiación, estomatitis asociada a la quimioterapia, recuperación posoperatoria y síntomas menopáusicos en supervivientes de cáncer de mama. [5–9.] En varios ámbitos, se han observado mejoras estadísticamente significativas en comparación con placebo o tratamientos habituales, aunque la magnitud de los efectos varía y la replicación sigue siendo limitada. [5–9]
Un ejemplo frecuentemente citado y muy debatido en la literatura sobre homeopatía oncológica es el ensayo de Frass et al. en cáncer de pulmón de células no pequeñas avanzado, diseñado como un estudio prospectivo, aleatorizado, controlado con placebo, doble ciego, multicéntrico y de tres brazos sobre homeopatía individualizada como complemento a la terapia oncológica convencional [10]. Como autores de esta columna, consideramos importante reconocer explícitamente el diseño de este ensayo, ya que muy pocos estudios oncológicos sobre homeopatía se han realizado con este nivel de rigor metodológico, y la posterior trayectoria editorial del ensayo se ha convertido en información pública. Mencionamos este caso no para extraer conclusiones clínicas de un solo estudio, sino para ilustrar —en formato de comentario— cómo la evidencia controvertida puede evolucionar a través de los procesos posteriores a la publicación.
Tras su publicación en 2020, The Oncologist emitió una Declaración de Preocupación (octubre de 2022) después de que “recibiera una solicitud de la Comisión para la Integridad de la Investigación de la Agencia Austriaca para la Integridad de la Investigación (OeAWI) para retractarse del artículo”. Después de una investigación realizada por la revista, a solicitud de la Universidad Médica de Viena, se realizó una Corrección (septiembre de 2024). [11] En ese aviso de Corrección de 2024, la revista informó que los editores habían revisado detalles adicionales proporcionados por los autores y concluyeron que “[e]stas omisiones no afectan los resultados de este estudio”, afirmando así —en palabras de la propia revista— que los asuntos aclarados no alteraron los hallazgos informados del estudio.
La revista The Oncologist posteriormente retractó el artículo en 2025, declarando que “se han seguido planteando inquietudes” y que, “en vista de esta continua incertidumbre… la revista ya no confía en los resultados y conclusiones… y ha decidido retractarse”. [12] Dado que la corrección anterior de la revista indicaba que las omisiones reportadas no afectaban los resultados, esta retractación posterior puede parecer difícil de justificar desde una perspectiva externa, orientada al lector. El aviso de retractación también indicaba que muchos coautores no estaban de acuerdo con la decisión.
👉 Los estudios observacionales contribuyen aún más a la base de evidencia, particularmente en entornos de oncología integrativa en Europa. Las cohortes prospectivas y los análisis retrospectivos han reportado mejoras en los resultados informados por los pacientes, como la calidad de vida y la fatiga, entre pacientes que reciben homeopatía junto con el tratamiento estándar contra el cáncer. [13 , 14 ]. Algunos informes han sugerido una supervivencia mayor de la esperada en poblaciones seleccionadas, aunque tales hallazgos están inherentemente limitados por factores de confusión, sesgo de selección y la ausencia de aleatorización. [14]
En conjunto, los datos disponibles respaldan una conclusión prudente pero defendible: la homeopatía en oncología demuestra su mayor potencial como modalidad de apoyo para el manejo de los síntomas y la mejora de la calidad de vida en contextos seleccionados, mientras que la evidencia de modificación de la enfermedad o beneficio en la supervivencia sigue siendo preliminar, controvertida y vulnerable a desafíos metodológicos y de publicación.
De la controversia al pragmatismo clínico
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Más allá de los debates teóricos, la homeopatía sigue desempeñando un papel práctico en muchos entornos de oncología integrativa, no porque haya resuelto todas las cuestiones científicas, sino porque aborda necesidades clínicas que la atención convencional por sí sola no satisface completamente. En la práctica oncológica diaria, los pacientes suelen experimentar síntomas persistentes a pesar de las intervenciones de apoyo basadas en las guías clínicas. Es precisamente en este vacío terapéutico donde la homeopatía se aplica con mayor frecuencia.
Es importante destacar que, en los programas de oncología integrativa contemporáneos, la homeopatía rara vez se presenta como un tratamiento alternativo contra el cáncer. En cambio, suele introducirse como una modalidad de apoyo y complementaria, orientada al alivio de los síntomas y a la mejora de la calidad de vida, mientras los pacientes continúan recibiendo terapias oncológicas estándar. [1 , 2 , 15]. Esta distinción —de apoyo en lugar de sustitutiva— es fundamental para su uso responsable y su aceptación en los sistemas de salud regulados.
Las recomendaciones clínicas de la Sociedad Internacional Homeopática de Cuidados Paliativos en Oncología enfatizan este papel limitado y complementario, centrándose en las indicaciones orientadas a los síntomas, la seguridad y la colaboración interdisciplinaria. [15].
Consideraciones de seguridad en la atención oncológica
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En oncología, la seguridad es un requisito fundamental. Desde esta perspectiva, la homeopatía ocupa una posición singular: en ensayos controlados y revisiones sistemáticas de medicamentos homeopáticos para los efectos adversos de los tratamientos oncológicos, no se han notificado eventos adversos graves ni interacciones clínicamente evidentes con la terapia oncológica convencional atribuibles a las intervenciones homeopáticas estudiadas. [16 , 17]
Aunque la homeopatía parezca segura, las salvaguardas éticas son igualmente importantes: nunca debe retrasar, reemplazar ni socavar la atención oncológica basada en la evidencia.
Reflexiones finales: Más allá del debate
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La cuestión que se plantea en la oncología integrativa no es si la homeopatía es controvertida, sino si la polarización persistente beneficia a los pacientes, a los médicos o a la ciencia. Tras décadas de uso estructurado en entornos oncológicos de todo el mundo, la homeopatía persiste no porque haya resuelto todas las disputas científicas, sino porque se sigue utilizando para cubrir necesidades de cuidados paliativos no satisfechas.
La persistencia no debe confundirse con la prueba. La evidencia disponible sigue siendo limitada, específica para cada indicación y metodológicamente heterogénea. Asimismo, descartar categóricamente una intervención conlleva el riesgo de pasar por alto intervenciones de bajo riesgo que podrían ofrecer un alivio sintomático significativo a pacientes seleccionados.
La oncología integrativa ha madurado al aprender a gestionar la complejidad: valorando la experiencia del paciente a la vez que exige evidencia, manteniendo una mentalidad abierta sin acrítica y priorizando la seguridad por encima de la ideología. La homeopatía se encuentra ahora en esta encrucijada. Que siga siendo marginal o que evolucione hacia una herramienta de apoyo bien definida y basada en la evidencia dependerá de una investigación rigurosa, una comunicación transparente y una voluntad constante de ir más allá de las posturas arraigadas.
Direcciones futuras
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Curiosamente, el libro de texto recientemente publicado, Comprehensive Integrative Oncology, incluye ahora un capítulo dedicado a la homeopatía en el tratamiento del cáncer, lo que refleja el creciente reconocimiento en el campo del potencial de la homeopatía en la atención oncológica centrada en el paciente. Esta inclusión en una importante obra de referencia en oncología representa un paso crucial hacia su aceptación generalizada, integrando la homeopatía en el currículo y la práctica más amplios de la oncología integrativa. Al reconocer formalmente la homeopatía junto con otras terapias basadas en la evidencia, la comunidad de oncología integrativa avanza más allá del debate hacia un modelo de atención colaborativo y personalizado. Estos avances refuerzan la visión de un futuro en el que la homeopatía, utilizada con criterio y guiada por la evidencia emergente, puede convertirse en un componente respetado de la atención oncológica de apoyo.