09/02/2026
Lo que necesitan los jóvenes es esperanza:
Esperanza, saber esperar
Hay una frase que me encanta:
la esperanza no es creer que todo saldrá bien,
sino sentir que lo que vivimos tiene sentido, salga como salga.
Y pienso mucho en esto cuando miro a los jóvenes.
Porque lo que más necesitan no son más prisas,
ni más exigencias,
ni más etiquetas.
Lo que necesitan es esperanza.
Una esperanza tranquila.
La capacidad de confiar en su propio camino
y de entender que la vida no se resuelve a los dieciséis,
ni a los veinte,
ni a los treinta.
Hoy todo les empuja a la inmediatez:
resultados rápidos, decisiones definitivas, futuros perfectos.
Pero crecer es un proceso,
y los procesos necesitan tiempo.
Saber esperar no es quedarse de brazos cruzados.
Es aprender a confiar en uno mismo.
Es aceptar que hay cosas que maduran despacio.
Que no todo tiene que estar claro ya.
Los jóvenes necesitan miradas más serenas,
adultos que confíen en ellos,
espacios donde equivocarse sin sentirse rotos.
Y, sobre todo, necesitan escuchar esto:
lo que llevas dentro encontrará su lugar.
A su tiempo.
Con sentido.
La esperanza también se aprende.
Y quizá sea el mejor regalo que podemos darles.