23/09/2022
Ha habido un aumento impresionante de cesáreas en los últimos meses. Me duele el corazón que nos están robando algo tan nuestro, tan necesario, tan transcendental en nuestra esencia mamífera como lo es el parto.
Y no sólo ha aumentado la cantidad de cesáreas; ha aumentado la prematuridad con que las están realizando. Bebés que nacen de 4.3 lb o de 5 lb que no han llegado a término. Término no es 36 o 37 semanas sólo porque posiblemente ya no tengan problemas para respirar. Son sus 38 a 42 semanas cuando "ellos" mandan la señal y se empiezan las contracciones.
Mamis embarazadas, por favor, por favor: miren alrededor. No es normal que a todas les hagan cesáreas. No es sano y no es por el bien de las madres ni de los bebés. Los riesgos de tener una intervención innecesaria mata a madres y lastima a bebés.
Nos toca leer; nos toca prepararnos; nos toca decir NO; nos toca denunciar y exigir porque nos están poniendo en riesgo a nosotras, a nuestras crías y a nuestra fertilidad por conveniencia.
No se queden con un proveedor sólo porque es amable, porque una prima lo recomendó, porque está en el seguro. Revisen sus estadísticas; estudien la cantidad de partos humanizados que atiende; miren que cumpla con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud de tener menos de 15% de cesáreas.
¡Tomemos responsabilidad de nuestros partos!
Imposible que en Guatemala, en los hospitales privados, el 98% de madres necesite cesáreas. ¡Imposible! Imposible que en los hospitales públicos esté llegando a 40% o más. No puede ser.
Hoy, una mamá me contó que por no avanzar más de 1 cm por hora, le hicieron cesárea. ¿Qué más quieren? ¿Qué tan rápido hay que avanzar para que no nos corten? ¿que poco líquido? ¿que el cordón al cuello? ¿que muy grande o muy pequeño? ¿que las caderas o que es bebé arcoiris? Por favor, ya no más mentiras.
Guatemala es un país pobre que se gasta lo que no tiene por conveniencia de unos pocos. Cuando una cesárea es necesaria, es bienvenida; pero es imposible que todas las madres la necesitemos ahora.
Me duele; me duele las miles - si no millones - de mujeres que vivimos y las que tendrán que vivir con una cesárea innecesaria, que creerán que les han salvado la vida a ellas y a sus bebés.
Luisa Araneda.