02/12/2025
Japón continúa registrando cambios significativos en la edad a la que las mujeres tienen su primer hijo. Según los datos más recientes del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar, el número de madres primerizas en la franja de 40 a 44 años continúa creciendo y ya supera, por primera vez en registros comparables, al número de mujeres que dan a luz en sus 20.
En 2024 se registraron 43,463 nacimientos de madres entre 40 y 44 años, mientras que las mujeres en la década de los 20 contabilizaron 42,754 nacimientos, un cruce inédito que refleja un ajuste en los patrones familiares del país. El fenómeno ocurre en un contexto donde el número total de nacimientos volvió a descender: Japón registró 686,061 nacimientos en 2024, un 5,7 % menos que el año anterior, manteniendo la tendencia histórica a la baja. La tasa de fertilidad total se situó en 1.15, la más baja desde que se tiene registro.
Entre los factores que explican este cambio figuran el retraso en la edad del matrimonio, la búsqueda de estabilidad profesional antes de formar una familia y el acceso extensivo a clínicas privadas de fertilidad. A pesar de ello, los embarazos a edades avanzadas representan aún una proporción limitada del total y conllevan desafíos específicos, como la necesidad de especialistas en embarazos de alto riesgo y los elevados costos médicos asociados.
En respuesta a estas transformaciones, el gobierno japonés prepara una reforma que busca aliviar la carga económica de quienes desean tener hijos. A partir del próximo año fiscal, el Ministerio de Salud planea introducir un sistema en el que los partos considerados “estándar” puedan realizarse sin copago para las familias, cubriendo el costo básico mediante fondos públicos. La medida aún está en revisión técnica, pero forma parte de un paquete más amplio de apoyo a la maternidad y refleja un intento de adaptar las políticas reproductivas a los nuevos patrones familiares del país.
Expertos en salud pública y organizaciones civiles señalan la importancia de actualizar las políticas de apoyo familiar, así como los sistemas de salud reproductiva y de conciliación laboral. Consideran que la maternidad a partir de los 40, aunque minoritaria, se ha convertido en un indicador claro de las transformaciones sociales que experimenta Japón y de la necesidad de adecuar los servicios públicos a una realidad familiar más diversa.