18/02/2026
En Aguascalientes no se puede normalizar lo que está pasando.
El fiscal Manuel Alonso García fue presentado como un perfil técnico, autónomo y garante de resultados. Durante años encabezó ruedas de prensa, presumió cifras y construyó una narrativa de “eficiencia”. Pero hoy la pregunta es inevitable: ¿dónde están los resultados reales cuando la violencia crece y la confianza ciudadana disminuye?
No se puede ignorar que su nombramiento y permanencia han sido respaldados por el Partido Acción Nacional, partido que gobierna el estado. Por eso muchos ciudadanos lo señalan como el “fiscal carnal” del panismo: porque en los hechos, la autonomía parece más discurso que práctica.
Uno de los episodios que más marcó la percepción pública fue el caso de Next Energy. La detención de su propietario, Eugenio Maiz Domene, se manejó con una opacidad que generó sospechas: más de un mes sin información clara, sin transparencia, sin explicación convincente. Para una fiscalía que suele comunicar detenciones de alto perfil, el silencio fue ensordecedor.
A esto se suma una realidad que no se puede maquillar: homicidios dolosos al alza en distintos momentos, presencia de grupos delictivos que ya no es rumor sino hecho reconocido por fuerzas federales, y una ciudadanía que cada vez confía menos en que denunciar sirva de algo.
Mientras tanto, desde MORENA ya se anticipa eminente llegada rumbo a 2027. Y en ese contexto, extender la permanencia del fiscal no parece casualidad, sino estrategia. Blindar posiciones ante un posible cambio de gobierno.
La pregunta no es partidista. Es institucional:
¿Debe premiarse la omisión?
¿Debe ampliarse el mandato cuando la percepción ciudadana es de desconfianza?
¿Debe permanecer quien no ha logrado garantizar plena transparencia en casos emblemáticos?
Aguascalientes merece una fiscalía verdaderamente autónoma, que rinda cuentas, que no seleccione qué comunicar y qué callar.
Porque cuando la justicia se percibe alineada al poder, deja de ser justicia y se convierte en herramienta política.
Y eso, tarde o temprano, se cobra factura en las urnas.