05/02/2026
El cuerpo que la modernidad está desprogramando
El cuerpo humano no evolucionó para sillas, pantallas ni comodidad permanente.
Fue afinado por necesidad: caminar lejos, levantar, arrastrar, trepar, equilibrarse, reaccionar y resistir.
Ese era el estándar biológico. No excepcional. Normal.
La vida actual invirtió la ecuación.
Inmovilidad prolongada, movimientos mínimos, superficies planas, esfuerzo delegado.
No es solo sedentarismo: es un desajuste entre diseño y uso.
Cuando el cuerpo deja de cumplir su función original, no “descansa”.
Se atrofia. Pierde fuerza, rango de movimiento, coordinación y tolerancia al esfuerzo.
Luego llega el dolor, la rigidez y la dependencia.
El yoga no es cultura fitness.
Es mantenimiento del sistema humano.
No requiere rutinas heroicas.
Basta con restaurar patrones básicos: sentarse y levantarse con control, empujar, traccionar, caminar con propósito, estabilizar el tronco y cargar de forma inteligente.
No se trata de volver al pasado.
Se trata de impedir que la vida moderna te vuelva frágil.
Un cuerpo que se mueve con regularidad conserva autonomía, capacidad y resiliencia.
Uno que no, se vuelve un problema logístico con el tiempo.
No es estética. Es biología operativa.