18/09/2024
El cambio es inherente a nuestra naturaleza humana, vive en nuestras células y se mueve con la habilidad de nuestros músculos y la firmeza de nuestros huesos.
Pero la naturaleza humana tiene una condición que le constituye como extraordinario y lo somete como ordinario; la consciencia es terca y poco hábil para modificar pensamientos... aprendemos, y desaprender es complicado. La consciencia que nos ayuda a crecer, deberá romperse y desear circunstancias nuevas, adherirse a un deseo que se actualiza y exige cuestionarnos y sujetarnos a una respuesta que nos parezca justa para las demandas actualizadas.