25/04/2025
Mi identidad la determinan la profundidad de mis raíces
"Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley"
-Galatas 5:22-
Si deseas saber cuáles son las verdaderas intenciones y la esencia de una persona, basta con mirar la calidad de sus frutos y escuchar las palabras que salen de su boca.
La biblia nos menciona que, por sus frutos los conoceréis, a la par de la importancia del cuidado del corazón, ya que de la abundancia de su contenido hablara tu boca.
Dicho esto, el corazón es semejante a una semilla, la cual, al ser plantada, debe ser cuidada, protegida y regada constantemente para ofrecer un buen fruto y alegrar a quien la cultiva.
Espiritualmente hablando, y tomando como referencia la cita bíblica en Galatas 5:22, entendemos que, si la calidad de la semilla es buena, producirá abundancia de fruto, el cual solo puede ser otorgado en constante comunión con Dios.
De lo contrario, podrías llegar a ser como un arbol seco el cual solo produce espinas y cardos.
Por lo cual hoy te invito a meditar y reflexionar sobre la calidad de tu semilla (corazón) y el fruto que estas ofreciendo.
Lic. Alan Araiza