Me ha tocado vivir la experiencia como paciente, familiar de paciente y médico a la vez, lo que me hizo conocer el impacto de la enfermedad no solo sobre el enfermo, sino también a los integrantes de la familia. Esta fue la razón principal por la que decidí ser médico familiar, para no solo tratar a la enfermedad, sino al paciente y a todo lo que lo integre. En la actualidad, nuestra cultura es hacer sólo medicina curativa, es decir, buscar asistencia médica hasta que ya estemos enfermos y complicados. Una de mis metas como médico familiar es cambiar el hábito de mis pacientes hacia la medicina preventiva, motivarlos a identificar factores de riesgo o de alarma que pudieran poner en riesgo su salud, con el objetivo de evitar la aparición de la enfermedad, o en su defecto, realizar un diagnóstico temprano, lo cual, por ende, genera un pronóstico mucho mejor. Todo esto se logra a través de la educación, tal como lo dijo Hipócrates “la mejor medicina de todas es enseñarle a la gente cómo no necesitarla”, en donde el paciente aprende a cómo cuidar su salud, siempre con las recomendaciones más actualizadas de la medicina basada en evidencias