01/11/2025
Escuchar la sabiduría del cuerpo: cómo el biofeedback y la espiritualidad se unen en un alegre autodescubrimiento
La mayoría de las tradiciones espirituales nos guían hacia la autorrealización animándonos a ir más allá de nuestras identidades limitadas y condicionadas, especialmente aquellas arraigadas en el dolor, los hábitos o el juicio hacia uno mismo. El verdadero crecimiento espiritual es el proceso de reconocer quiénes somos realmente al liberarnos de estos patrones condicionados.
Sin embargo, para ello debemos estar abiertos a cambiar nuestros comportamientos y hábitos. Aquí es donde las modernas herramientas de biofeedback se convierten en poderosos aliados en el desarrollo espiritual. Nos ayudan a ver, con datos objetivos, cómo nuestras elecciones influyen en nuestro cuerpo y nuestra mente, y cómo la conciencia, cuando se combina con una percepción medible, puede conducir a una transformación genuina.
Tomemos como ejemplo la pulsera WHOOP. Esta pulsera registra métricas como el tiempo de vigilia, el sueño profundo y MOR [Movimiento ocular rápido], la variabilidad del ritmo cardíaco, la frecuencia cardíaca en reposo y los patrones de recuperación, revelando cómo las elecciones de estilo de vida, como una cena tardía y pesada o el consumo de alcohol, afectan directamente a la calidad del sueño y al equilibrio emocional. Esta información nos ayuda a cultivar la atención plena no solo en el cojín de meditación, sino también en la vida cotidiana.
Del mismo modo, un monitor continuo de glucosa (MCG) mide el azúcar en sangre cada 15 minutos, mostrando cómo aumenta la glucosa después de una comida, cuánto tiempo permanece elevada y con qué rapidez vuelve a los niveles normales. A través de estas lecturas, podemos observar directamente cómo las fluctuaciones en el azúcar en sangre influyen en nuestro estado de ánimo, concentración y niveles de energía a lo largo del día. Estos datos revelan que gran parte de lo que a menudo identificamos como «yo» son simplemente respuestas fisiológicas a nuestros comportamientos.
Un desayuno bajo en carbohidratos y rico en proteínas con verduras, por ejemplo, ayuda a prevenir bajones y antojos de carbohidratos y azúcar, lo que favorece una energía constante y la claridad mental. Esto nos demuestra que no somos personas inherentemente «débiles», «malhumoradas» o «con poca energía»: nuestra biología simplemente refleja nuestros hábitos. Del mismo modo, evitar las comidas copiosas y el alcohol a altas horas de la noche mejora la calidad del sueño, lo que nos ayuda a ver que el insomnio o la fatiga no son rasgos fijos, sino patrones reversibles.
De este modo, la ciencia moderna no sustituye a la espiritualidad, sino que ilumina los mecanismos de condicionamiento de los que la práctica espiritual busca liberarnos. Los dispositivos y sus mediciones invitan a la curiosidad y la apertura, permitiéndonos observar cómo funciona realmente nuestro cuerpo. La ciencia nos ayuda entonces a interpretar lo que significan esos números, si algo es beneficioso o perjudicial, y cómo podemos mejorar. Los datos alimentan nuestra conciencia, y la conciencia transforma nuestra forma de vivir.
Al final, si no estamos abiertos a aprender tanto de la sabiduría antigua como de la ciencia moderna, y a cambiar los hábitos que dan forma a nuestra experiencia, la verdadera transformación es imposible. La verdadera autorrealización significa estar dispuesto a evolucionar. Al aceptar estas mediciones y la ciencia que las interpreta, comenzamos a ver que somos mucho más que nuestros patrones: somos algo mucho más grande.
Ababá ~ 28.10.25 – 2
Por Tenzin Wangyal Rinpoche