06/03/2026
Solo puedes llamarle una buena relación cuando realmente se tiene una.
Debemos iniciar relaciones profundas, ya sea con un maestro, un amigo o una pareja, con una reflexión profunda y una conexión sincera. Nos tomamos nuestro tiempo para comprender y sentir confianza. Sin embargo, pensemos en lo siguiente: incluso los amigos de toda la vida pueden viajar o trabajar juntos, y surgen expectativas tácitas. El dolor sale a la superficie y la relación se tensa, a menudo porque no estábamos completos por dentro. Cuando lo estamos, afrontamos los retos con franqueza. No construimos relaciones reales únicamente satisfaciendo nuestras necesidades. De hecho, a través del dolor de las expectativas no cumplidas, aprendemos a ver, respetar y fusionar las necesidades colectivas. Ahí es donde crecen las relaciones saludables. Especialmente con los maestros, podemos proyectar la perfección. Pero la humanidad significa vernos unos a otros tal y como somos, con nuestros defectos, necesidades y todo lo demás. Cuando comprendemos los errores, respetamos las necesidades y nos vemos unos a otros como seres humanos, y no como proyecciones, cultivamos una conexión verdadera. Al cuidar estas relaciones, creamos un espacio para el crecimiento. Cultiva esa relación interior y lo que compartas florecerá. A título personal, me siento bendecido. Durante más de 50 años, he tenido una devoción y una confianza indudables, puras y exclusivas con mi maestro, Yongdzin Rinpoche. Crecí viviendo con él, siendo su alumno —a veces difícil—, viajando con él por el Tíbet y la India, y más tarde trabajando juntos como adultos. Esta conexión humana y genuina, que ha durado toda la vida, ha sido realmente una bendición.🥰🙂🌈🙏🌈
~ Ababá 06.03.26