26/11/2025
CASTRACIONES MASIVAS: SOLUCIÓN O PARADIGMA OBSOLETO
Durante décadas, la respuesta automática ante la sobrepoblación de perros y gatos en situación de calle ha sido una sola: esterilizar, esterilizar y esterilizar. Las campañas de castración masiva se han convertido en el estandarte del bienestar animal y la salud pública.
Pero, a medida que avanzamos y los números de animales abandonados en muchas regiones no parecen disminuir drásticamente, surge una pregunta incómoda pero necesaria: ¿Siguen siendo las campañas masivas la "bala de plata" que creíamos, o estamos ante un modelo que necesita evolucionar?
No podemos negar el impacto positivo histórico de estas campañas. Durante mucho tiempo, han sido la única barrera de contención contra el crecimiento exponencial.
Matemáticas simples: una sola perra y su descendencia pueden generar miles de cachorros en pocos años. Cortar este ciclo es vital. Menos animales en la calle significa menos riesgo de zoonosis (rabia, parásitos) y mordeduras. Se reducen peleas por territorio, tumores venéreos y el estrés del celo constante en animales sin hogar.
En comunidades cerradas o islas, las castraciones masivas han demostrado ser efectivas para reducir la población casi a cero.
Los nuevos estudios sugieren que la castración por sí sola es insuficiente. Si nos limitamos a operar animales sin atacar la raíz del problema, estamos simplemente poniendo una "curita" en una herida abierta.
Si retiras o esterilizas perros de una zona pero dejas basura y recursos disponibles (comida en la calle), nuevos animales no esterilizados migrarán a esa zona para ocupar el lugar, reiniciando el ciclo.
¿De qué sirve esterilizar 100 perros en un fin de semana si el lunes siguiente 10 familias abandonan a sus mascotas por falta de compromiso? Sin cultura de tenencia responsable y leyes que castiguen el abandono, la cirugía es un esfuerzo efímero.
Por otro lado, en el afán de hacer "números récord", muchas campañas masivas descuidan los protocolos anestésicos, de asepsia, o el seguimiento post-operatorio, poniendo en riesgo el bienestar que juran proteger. Adicionalmente, durante años se presentó la castración como un beneficio universal para la salud de los animales. Hoy sabemos que no es tan simple: puede prevenir ciertos problemas, pero también traer riesgos como obesidad, incremento de algunos cánceres, alteraciones de comportamiento, problemas ortopédicos, endocrinos y urinarios, entre otros.
La respuesta no es dejar de castrar, sino dejar de ver la castración como una acción aislada. El paradigma no es obsoleto, es incompleto.
El futuro del control poblacional se basa en un trípode:
• Esterilización sistemática, enfocada no solo en cantidad, sino en zonas geográficas específicas y sostenidas en el tiempo.
• Educación Masiva: Cambiar la mentalidad de "el perro es un objeto" a "el perro es familia sintiente".
• Registro y Legislación: Identificación obligatoria (microchips) y multas reales para quien abandona
Las castraciones masivas no son obsoletas, pero la creencia de que solucionarán el problema por sí solas sí lo es. Necesitamos evolucionar de ser "cirujanos de emergencia" a ser "arquitectos de una nueva cultura" de respeto animal.
La esterilización es una herramienta, pero la educación es la verdadera solución.