31/01/2026
Hoy quiero invitarte a detenerte un momento y hacerte preguntas que pocas veces nos permitimos escuchar: ¿cuál es mi misión?, ¿para qué vine a este planeta?, ¿qué semillas estoy sembrando hoy que algún día darán fruto y dejarán un legado? 💖🦋
Muchas veces confundimos nuestra misión de vida con lo que hacemos para trabajar, con la profesión que elegimos o con lo que nos genera un ingreso económico. Y no, la misión no va por ahí. La misión no tiene que ver con el dinero, con el estatus o con cuánto ganamos al mes. 💖 Tiene que ver con aquello que nace desde lo más profundo de tu ser.
Hay personas con grandes títulos, empresas o reconocimiento que viven frustradas, enojadas, desconectadas de sí mismas. 🦋 Y también hay quienes, sin grandes reflectores, viven con plenitud porque honran lo que verdaderamente les pertenece. La misión no se hereda, no se impone y no se vive a través de otros. Cada alma tiene su propio camino.
💖 A veces, sin darnos cuenta, proyectamos nuestros sueños en nuestros hijos, en nuestras parejas o en quienes amamos, esperando que vivan la vida que nosotros imaginamos. Y cuando eso ocurre, aparece la frustración. Porque nadie puede vivir una misión que no es suya.
Hoy te invito a viajar hacia adentro y preguntarte con honestidad: ¿qué es eso que haría aunque no me pagaran?, ¿qué me hace sentir pleno, vivo, en paz, con alegría? Ahí, justo ahí, comienza tu misión de vida. Y cuando la reconoces, todo empieza a acomodarse desde otro lugar 💖🦋