26/01/2026
👩🏻💻Hoy, muchos niños crecen rodeados de pantallas que capturan su atención desde edades cada vez más tempranas. Poco a poco, el contacto con el juego espontáneo, el movimiento libre y la exploración del entorno va quedando en segundo plano. Hubo una época en la que las tardes se llenaban de carreras, risas, chapuzones en la piscina y juegos que fortalecían el cuerpo y también el carácter. En ese contexto nacían la constancia, la resiliencia y el amor por la actividad física.
En este 2026, el escenario ha cambiado de forma radical. La infancia transcurre, en gran parte, frente a dispositivos que ofrecemos demasiado pronto, muchas veces por comodidad, por presión social o por falta de tiempo. Como padres, tenemos una responsabilidad enorme en decidir cuándo y cómo introducir la tecnología en la vida de nuestros hijos. No se trata de prohibir, sino de acompañar, poner límites y priorizar experiencias reales. Lo que antes era movimiento, encuentro y alegría compartida, hoy corre el riesgo de convertirse en aislamiento digital, donde el sonido de las notificaciones reemplaza al eco de las carcajadas.
Psic. Loren Mosqueda Juárez.