07/02/2026
En la actualidad, los términos “energía femenina” y “energía masculina” suelen utilizarse de manera generalizada para explicar conductas, emociones o formas de relacionarnos. Sin embargo, es importante ser cuidadosos con estos conceptos.
Como profesionales de la salud mental, sabemos que las conductas humanas no se explican por “energías”, sino por procesos psicológicos complejos que incluyen aprendizaje, historia personal, contexto social, patrones cognitivos y habilidades conductuales.
Informar desde fuentes confiables y con sustento teórico no solo favorece una comprensión más profunda de la conducta humana, sino que también promueve intervenciones más éticas, responsables y efectivas en el cuidado de la salud mental.