14/01/2026
A veces la salud mental no se ve “triste”. Se ve funcional. Se ve productiva. Se ve impecable por fuera… y agotada por dentro.
Hoy te presento 5 historias que podrían ser de cualquier mujer (y quizá, en algún punto, de ti):
Daniela (46): lo tiene “todo”, pero siente un vacío que no puede explicar. Un día no duerme, otro día solo quiere dormir.
Ivette (53): un dolor en el brazo la asusta; revisa todo en el cuerpo… y termina escuchando una palabra que no quería oír: ansiedad.
Ximena (26): quiere ser mamá, busca respuestas rápidas y cree que una pastilla va a “arreglar” lo que su mente aún no ha podido nombrar.
Michelle (49): éxito, autonomía, “mujer todoterreno”… pero relaciones que se rompen antes de construir algo real.
Nancy (42): lo intentó todo para sentirse bien con sus decisiones, pero la presión del tiempo y la duda la tienen atrapada (y tal vez la pregunta sea: ¿qué deseo yo, de verdad?).
Si te reconociste en alguna, quédate con esto: no estás rota. Estás cargando demasiado, en silencio, y tu cuerpo/mente está pidiendo que lo escuches.
La terapia no es para “gente débil”.
Es para mujeres valientes que deciden dejar de sobrevivir en automático y empezar a vivir con claridad. Pregunta directa: ¿Con quién conectaste más: Daniela, Ivette, Ximena, Michelle o Nancy?
Escríbelo en comentarios y te comparto por dónde empezar según tu caso.
Si estás atravesando una crisis o sientes que no puedes con esto sola, busca ayuda inmediata en tu país o comunícate con emergencias. Tu seguridad es lo primero.