01/11/2019
Hola amigos:
A Tomasito lo van a operar de las anginas. Él está un poco nervioso, pero como sus papás ya le dijeron que después de la operación no tendrá que ir a la escuela por unos días, está dispuesto a cooperar.
Lo que pasa es que Tomasito lleva varios meses durmiendo muy mal. Ronca, se despierta a media noche, tiene pesadillas, anda de mal humor, a cada rato se enferma de la garganta y además los antibióticos le hacen “lo que el viento a Juárez”, ya no responde bien.
Sus papás no querían que se operara, porque ellos han leído que las amígdalas y las adenoides forman parte del tejido linfoide, un tipo de tejido que ayuda a proteger el cuerpo de las infecciones. Ellos me dicen que si operamos a Tomasito, le vamos a debilitar sus defensas. Pero en este caso no es así. En primer lugar, porque estas estructuras no son las únicas que tienen tejido linfoide en el cuerpo y las defensas seguirán fabricándose perfectamente bien en otros sitios. En segundo lugar, porque las adenoides y amígdalas de Tomasito se han pasado al lado del enemigo.
Me explico:
Tomasito ha tenido tantas infecciones de la garganta, que sus amígdalas y adenoides han crecido mucho y le estorban para respirar. Obstruyen el paso del aire. Esto le genera una condición que se llama “apnea obstructiva del sueño”. Por eso Tomasito ronca como cachorro de oso grizzli, pero eso no es lo más importante: Por momentos deja de respirar. Esa es la “apnea”: (Apnea significa: sin respiración). Tomasito ya tiene problemas en la escuela porque no duerme bien y está de mal humor todo el tiempo porque no descansa. Si esto sigue así, tendrá problemas de crecimiento y hasta del corazón.
Además, Las amígdalas y adenoides que antes lo defendían, ahora se han convertido en la guarida de los microbios que infectan la garganta de Tomasito a cada rato. Más de siete infecciones bacterianas por año o más de cinco en dos años seguidos, nos indican que esas amígdalas ya son un problema.
De modo que entre el otorrinolaringólogo pediatra y yo, convencimos a los papás de Tomasito de someter al niño a la cirugía. Desde luego que no todos los niños que se enferman de la garganta necesitan operación. Ni siquiera los que se enferman varias veces. La cirugía de amígdalas y adenoides tiene sus indicaciones precisas y están bien establecidas en criterios internacionales. Son cosas que no dependen del criterio del “doctor Fulánez” o del “cirujano Perengánez”. Si tú, que lees y te preparas sospechas que tu nene necesita cirugía o te lo sugiere alguien más, solicítale a tu pediatra que te indique con claridad cuáles son esos criterios.
Al fin se operó Tomasito. Dos semanas después ya no ronca, duerme como lirón, come mejor que nunca y es el niño alegre y travieso que siempre había sido. Además, como premio por ser tan valiente lo llevaron a las pizzas que le gustan y le regalaron un cachorro juguetón al que le están buscando nombre. Se aceptan sugerencias.
(En la foto, tomada de internet, se pueden ver unas amígdalas tan grandes que ni siquiera se puede ver la úvula o campanilla).
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¡Saludos!