10/12/2025
A veces, cuando estamos en un proceso terapéutico, el enojo aparece de golpe: con la familia, con la pareja, con amistades, incluso con situaciones pequeñas del día a día.
Y aunque puede sentirse incómodo, no significa que estés retrocediendo. Significa que estás viendo tu vida con más claridad.
Sanar implica notar lo que antes pasabas por alto, dejar de justificar lo que te hacía daño y darle espacio a emociones que alguna vez reprimiste.
El enojo no te hace una mala persona: te muestra dónde te dolió, qué límites estás aprendiendo a poner y qué ya no quieres cargar.
Si estás en esta etapa, no te culpes:
estás despertando, y es parte del proceso.