08/07/2025
El ser docente me ha dado tanto … hoy me tocó despedir con orgullo, gratitud y mucha emoción a un grupo de jóvenes médicos que han culminado una de las etapas más intensas y formativas de su vida profesional: el internado médico de pregrado.
Durante este año, ustedes no solo aprendieron medicina en los libros o en las guardias interminables… Aprendieron a tomar decisiones bajo presión, a dar la cara en los momentos difíciles, a acompañar al paciente en su dolor, y sobre todo, a descubrir la esencia de lo que significa ser médico.
Cada uno de ustedes deja una marca única:
Estrella, tímida pero valiente, mostraste que la fuerza interior no necesita alzar la voz para brillar. Tu sensibilidad será siempre tu mejor guía.
Jorge Galindo, sistemático y constante, diste orden en el caos y serenidad en la urgencia. Una mente clara es un faro en la medicina, y tú la tienes.
Isaí, con esa curiosidad inagotable que te hace buscar siempre una respuesta más, demostraste que el aprendizaje no termina con el turno, ni con el internado, ni con un título.
Kristell, dedicada y meticulosa, cuidaste cada detalle con el amor de quien sabe que en la precisión también hay compasión.
Ricardo, tu responsabilidad fue un pilar silencioso pero firme para todos. Confiar en ti fue fácil, porque fuiste ejemplo.
Alberto, serio y formal, mostraste una madurez poco común. En ti hay un profesional íntegro y comprometido con su vocación.
Hoy culmina una etapa, pero lo que sigue es aún más grande. Se van con más certezas, más cicatrices, más historias… y también con más preguntas. Porque el camino del médico nunca se detiene: siempre hay más por aprender, por descubrir y por mejorar.
Les espera un futuro que no será fácil, pero sí profundamente gratificante. Sigan creciendo, sigan madurando, sigan cuidando con el corazón. Llévense lo aprendido aquí como brújula, pero caminen siempre con humildad y pasión.
Gracias por este año de entrega. Gracias por su humanidad. El futuro de la medicina se construye con personas como ustedes.