19/12/2025
¿Imaginas crecer tan rápido que tus propios huesos se conviertan en una fuente de agonía? Esa es la realidad de muchas de las razas gigantes.
Se llama panosteitis, y es el precio doloroso del crecimiento explosivo.
Cuando un cachorro de Gran Danés nace, pesa aproximadamente 500g-700g. Doce meses después, puede pesar 70 kilogramos o más. Esa velocidad de crecimiento, multiplicar su peso corporal hasta más de 100 veces en un año, crea presión extrema dentro de estructuras óseas que simplemente no pueden adaptarse lo suficientemente rápido.
Lo que sucede dentro del hueso es devastador: la médula ósea grasa normal es reemplazada por tejido fibroso. Luego ese tejido fibroso es reemplazado por un tipo de hueso débil y joven llamado "hueso entretejido". Este hueso primitivo ejerce presión masiva contra el periosteo, la capa externa sensible del hueso, activando receptores de dolor intenso.
Los síntomas son inconfundibles: cojera repentina y severa sin historial de trauma. El perro puede estar perfectamente bien un día y al siguiente negarse a apoyar una pata. Lo más característico es la "cojera cambiante", un día cojea de la pata delantera derecha, tres días después de la trasera izquierda. La panosteitis literalmente "salta" de hueso en hueso durante meses.
La condición afecta desproporcionadamente a machos (cerca del 70% de casos) y típicamente golpea entre los 5-18 meses de edad, exactamente el período de crecimiento más rápido. El húmero, hueso del brazo superior, es el más afectado, pero puede ocurrir en radio, ulna, fémur o tibia.
En radiografías, los veterinarios ven una "nubosidad" característica dentro de la cavidad medular del hueso, evidencia visual del hueso entretejido invadiendo espacios que deberían contener médula grasa. Y a veces se requiere sedación para obtener radiografías diagnósticas porque el dolor es tan intenso que el perro no tolera el posicionamiento.
La buena noticia: la panosteitis es autolimitante. No causa daño permanente. Cada episodio dura 2-5 semanas, y la condición se resuelve completamente cuando el crecimiento rápido termina, entre 18 y 24 meses. La mala noticia: durante esos meses, el cachorro sufre dolor severo que puede requerir antiinflamatorios, a veces corticosteroides, y restricción estricta de ejercicio.
La prevención es clave: alimentar con dietas formuladas específicamente para razas grandes, con menor calcio, proteína y grasa controladas, ralentiza el crecimiento a velocidades más manejables, reduciendo significativamente el riesgo.
Los Gran Daneses no son los únicos afectados, Pastores Alemanes, Golden Retrievers, Labradores, Rottweilers y Dobermans también sufren regularmente esta condición. Es el precio evolutivo de criar perros gigantes.