23/03/2026
🔴 La GRASA VISCERAL es la que se acumula profundamente dentro del abdomen y envuelve órganos como el hígado, el páncreas y los intestinos. A diferencia de la grasa que puedes pellizcar con los dedos, esta no se queda quieta; funciona como una fábrica que libera sustancias químicas inflamatorias en la sangre. Estas sustancias alteran el funcionamiento de todo el cuerpo y aumentan el riesgo de sufrir enfermedades del corazón y diabetes de forma silenciosa.
🔹 Tipos:
En el cuerpo existen dos tipos principales de grasa. La grasa subcutánea es la que está justo debajo de la piel y es la que notamos al tacto. La grasa visceral es la que está oculta detrás de los músculos del abdomen; esta es mucho más activa y peligrosa porque presiona directamente las venas y los órganos internos, afectando la forma en que el cuerpo procesa el azúcar y las grasas de la comida.
🔹 Causas:
La causa principal es comer más calorías de las que el cuerpo gasta, especialmente azúcares refinados y refrescos. También influye mucho el sedentarismo, la falta de sueño y el estrés crónico, ya que este último eleva una hormona llamada cortisol que ordena al cuerpo guardar grasa específicamente en el abdomen. Con la edad y los cambios hormonales, el cuerpo también tiende a acumular más grasa en esta zona peligrosa.
🔹 Síntomas:
Esta grasa no suele causar dolor, pero se nota por el aumento del tamaño de la cintura. Otros síntomas indirectos son sentir mucho cansancio, tener la presión alta o notar que el nivel de azúcar en la sangre empieza a subir en los análisis. Un signo muy común es tener el abdomen duro y prominente, lo cual indica que la grasa está empujando los músculos hacia afuera desde el interior.
🔹 Autoexamen:
La forma más sencilla de revisarte es midiendo tu cintura con una cinta métrica a la altura del ombligo. En general, un hombre debe preocuparse si mide más de ciento dos centímetros y una mujer si mide más de ochenta y ocho centímetros. Si notas que tu barriga está muy tensa y dura al tacto, es muy probable que tengas un exceso de grasa visceral que está apretando tus órganos internos.
🔹 Diagnóstico:
El médico utiliza la medida de la cintura y el cálculo del peso para evaluar el riesgo. También pide análisis de sangre para revisar los triglicéridos, el colesterol y la glucosa. En casos especiales, se puede usar una tomografía o una resonancia magnética para ver exactamente cuánta grasa hay rodeando los órganos, aunque lo más común es el uso de básculas especiales que miden la composición del cuerpo mediante impulsos eléctricos.
🔹 Especialista:
El endocrinólogo es el médico experto en el metabolismo y las hormonas que controlan la grasa. También es fundamental el apoyo de un nutricionista para cambiar los hábitos de alimentación de forma segura. Si la grasa ya afectó al corazón o al hígado, el cardiólogo y el hepatólogo deben unirse al equipo para evitar que el daño progrese y cause enfermedades graves.
🔹 Tratamiento:
El tratamiento se basa en un plan de alimentación bajo en azúcares y rico en fibra. El ejercicio de fuerza para ganar músculo y el ejercicio aeróbico como caminar son fundamentales para quemar esta grasa interna. Si hay problemas de azúcar o colesterol, el médico puede recetar medicamentos como la METFORMINA para mejorar la respuesta a la insulina o ESETIMIBA y ATORVASTATINA para controlar las grasas en la sangre. No existen fajas ni cremas que eliminen esta grasa; solo el cambio de hábitos funciona.
🔹 Complicaciones:
Las complicaciones son muy serias e incluyen infartos, derrames cerebrales y diabetes tipo dos. También es la causa principal del hígado graso, que puede terminar en cirrosis si no se atiende. Además, esta grasa aumenta el riesgo de sufrir inflamación crónica en todo el cuerpo, lo que debilita las defensas y facilita la aparición de ciertos tipos de cáncer. Eliminarla es la mejor inversión para vivir más años con salud.