Psicólogo Juan Pablo de Anda Colsa

Psicólogo Juan Pablo de Anda Colsa Cédula profesional: 15443611
Psicólogo con enfoque humanista–existencial y Logoterapia.

En formación continua en Tanatología, Diagnóstico y Psicopatología y Maestría en Psicoterapia Transpersonal.

08/02/2026

Carl Gustav Jung describía ciertos patrones no como fallos de conducta, sino como mensajes cifrados del inconsciente. Este es uno de ellos.

El hombre no era irresponsable. Al contrario. Cumplía con todo. Trabajaba bien, respondía mensajes, sostenía compromisos. Pero había algo constante: siempre llegaba tarde a lo que realmente importaba. Cuando una relación empezaba a profundizarse, se enfriaba. Cuando un proyecto tomaba forma, perdía impulso. Cuando una decisión pedía coraje, aparecía una excusa razonable.

No había drama. No había caos. Solo una sensación persistente de estar un paso detrás de sí mismo.

Desde una lectura junguiana, el síntoma no estaba en la puntualidad externa, sino en la evitación del umbral. Llegar tarde era la forma simbólica que tenía su psique de no cruzar del todo. De no comprometerse con una versión más viva de sí.

En sus sueños aparecía un tren que partía sin él. No corría. No gritaba. Observaba. Jung habría dicho que no era un sueño de pérdida, sino de lealtad. Algo en su historia temprana había asociado avanzar con riesgo: destacar era exponerse, desear era perder protección, elegir era traicionar.

El inconsciente resolvió el conflicto con elegancia: no decía “no”, decía “luego”. No se oponía, postergaba. Y así evitaba el choque entre el deseo de vivir y el miedo a perder pertenencia.

El trabajo no fue empujarlo a actuar más rápido. Fue hacer consciente a quién estaba siendo leal cada vez que se quedaba atrás. Cuando esa lealtad pudo ser nombrada, el síntoma perdió función. Ya no necesitaba llegar tarde para protegerse.

Jung sabía que muchos bloqueos no se rompen con decisión, sino con comprensión profunda del sentido que tuvieron. Cuando el yo honra la función del síntoma, la psique encuentra nuevas formas de avanzar.

No siempre te detienes por miedo al fracaso.
A veces te detienes por miedo a llegar.

07/02/2026
07/02/2026

Y dejé de culpar a otros por las cosas que no me salieron bien. Dejé de culpar a mis ancestros, a mis padres, a mis amigos... Deje de poner pretextos absurdos y tuve que reconocer que en muchas ocasiones mi peor enemigo soy yo. Bien dicen que cuando se te acaban los culpables, solo nos resta regresar a nosotros para ser conscientes de nuestro proceso de sanidad. Ya lo dice el sabio: "en mi sombra conocí a mi enemigo (yo mismo)".

25/01/2026

CÓMO VENCER LA TRISTEZA: EL CAMINO DEL ESTOICO📖🔥

​La tristeza suele ser el grito de nuestra alma cuando la realidad no coincide con nuestros deseos. Sufrimos porque queremos que lo que ya pasó, no haya pasado; o porque queremos que lo que es, sea de otra manera.
​Epicteto nos dejó la medicina más amarga, pero la más efectiva:

"No son las cosas las que nos perturban, sino nuestros juicios sobre ellas".
​Para vencer la tristeza, no busques consuelo externo. Busca claridad interna a través de estos tres pilares:

​1. Acepta lo que no depende de ti
Si tu tristeza nace de una pérdida, de un error del pasado o de la actitud de alguien más, estás sufriendo por algo que está fuera de tu alcance. Luchar contra el pasado es como intentar detener la lluvia con las manos. El estoico no ignora el dolor, pero se niega a ser su esclavo. Di para tus adentros: "Esto no depende de mí; por lo tanto, no es mi ruina".

​2. Examina tu juicio
La tristeza no viene del evento, sino de lo que te dices a ti mismo sobre el evento. No estás triste porque perdiste algo; estás triste porque crees que ese algo era "tuyo" por derecho. Recuerda que todo lo que tenemos es un préstamo de la vida. Aprende a devolverlo sin resentimiento.

​3. Actúa en el presente
La tristeza vive en el ayer; la ansiedad vive en el mañana. El estoico se refugia en el ahora. Pregúntate: ¿Qué puedo hacer en este preciso momento, con las herramientas que tengo, para actuar con virtud? La acción es el antídoto contra la parálisis del alma.

​No busques que las cosas sucedan como tú quieres.
Desea que sucedan como suceden. En ese instante, la tristeza pierde su agarre porque dejas de pelear contra el universo y empiezas a caminar con él.

​La verdadera paz no es la ausencia de lágrimas, sino la presencia de una razón inquebrantable.

En un mundo que nunca se detiene, aprender a escuchar nuestro silencio es un acto de valentía. La verdadera transformaci...
31/12/2025

En un mundo que nunca se detiene, aprender a escuchar nuestro silencio es un acto de valentía. La verdadera transformación comienza cuando dejamos de huir de nosotros mismos y nos permitimos habitar nuestra propia esencia.

Cada día es una oportunidad para reconciliarnos con lo que somos, para abrazar nuestras sombras y reconocer que incluso en ellas hay luz. La paz no se encuentra afuera, sino en la manera en que decidimos mirarnos dentro.

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