22/01/2026
Muchas veces creemos que el problema es que comemos de más o que no tenemos fuerza de voluntad.
Pero si miramos más profundo, muchas veces el origen suele estar en la restricción.
Cuando te prohíbes alimentos, ignoras el hambre o sigues reglas rígidas, tu cuerpo entra en modo supervivencia.
Aparecen la ansiedad, los pensamientos constantes sobre comida… y tarde o temprano, el atracón.
Después llega la culpa, y con ella, la promesa de volver a controlarte más. Así se mantiene el ciclo.
💚 Esto no habla de falta de fuerza de voluntad. Habla de un cuerpo que intenta protegerte.
La alternativa no es “comer perfecto”, es comer con conciencia, permiso, conexión y disfrute.
Escuchar tus diferentes tipos de hambres, reconocer las emociones y elegir desde el autocuidado, no desde el castigo.
🌱 Sanar tu relación con la comida es salir de la guerra y empezar a confiar en tu cuerpo otra vez.
👉 Comenta con un 🌸 si alguna vez te sentiste atrapada en este ciclo.