03/03/2026
A muchas mujeres nos enseñaron que amar es aguantar...
Aguantar celos.
Aguantar silencios.
Aguantar desplantes.
Aguantar que “él es así”.
Nos enseñaron que ser comprensivas era virtud.
Que tener paciencia era amor.
Que si lo queríamos lo suficiente, él iba a cambiar.
Y así aprendimos a sostener relaciones que nos rompían en silencio.
Pero amar no es tolerarlo todo.
No es desaparecerte para que el otro brille.
No es vivir con ansiedad constante.
El amor sano no se aguanta.
Se disfruta.
Se conversa.
Se construye entre dos...
Si alguna vez confundiste amor con resistencia, no estás sola.
Desaprender también es un acto de amor propio.
—
Areli Herrera
Psicóloga