20/02/2026
Hoy quiero hablar de algo que muchos de nosotros hemos experimentado: esa punzada inesperada de un dolor que creíamos haber superado.
¿Te ha pasado?
Estás avanzando, te sientes fuerte, y de repente, algo te recuerda una herida antigua, una pérdida, una decepción, y sientes que todo vuelve a doler como al principio.
Es normal, y quiero que sepas que está bien sentirlo.
La recuperación no es una línea recta. Es un proceso con altibajos, avances y retrocesos.
Creer que "deberíamos" estar completamente bien sobre aquello que nos dolió solo añade una capa de culpa a un sentimiento ya difícil.
Permítete sentir.
Date permiso para estar triste, para recordar, para procesar.
No es un signo de debilidad; es un signo de tu humanidad y de la profundidad de tus experiencias.
La sanación es un viaje, y en ese viaje, es normal que haya días difíciles.
Si hoy volvió a doler aquello que creías superado, mírate con compasión. Abrázate. Y recuerda, no estás solo/a en esto.