25/03/2026
En consulta es cada vez más frecuente que niños y niñas lleguen con el motivo de consulta por TDAH. Llama la atención que, en muchos casos, no existe un diagnóstico formal por parte de un profesional, pero sí una creciente presencia de síntomas similares.
Esto abre varias preguntas:
¿Se debe a que hoy prestamos más atención a la salud mental?
¿A la baja tolerancia que como adultos tenemos hacia la conducta natural de la infancia —correr, brincar, explorar—?
¿Al autodiagnóstico?
¿O a un factor más preocupante: el desplazamiento del juego por el uso de pantallas?
El juego no es un lujo ni una simple forma de entretenimiento. Es el principal medio a través del cual los niños regulan sus emociones, comprenden el mundo y desarrollan habilidades cognitivas, sociales y emocionales.
En terapia infantil, gran parte del trabajo ocurre a través del juego: acompañar, contener y enseñar a tolerar la frustración cuando no ganan, aprender a esperar turnos, respetar reglas y desarrollar habilidades sociales básicas.
Cuando el juego disminuye, estas oportunidades también lo hacen.
Además, el consumo constante de contenido breve —como los videos cortos— impacta la capacidad de atención, no solo en niños, sino también en adultos, favoreciendo la inmediatez y dificultando la concentración sostenida.
Más que etiquetar, es importante observar, comprender el contexto y recuperar espacios de juego libre, interacción y presencia.
Porque jugar no es perder el tiempo: es la forma más natural que tienen los niños de aprender a vivir en el mundo.