31/12/2025
A la enfermera que formó a alguien y nunca supo lo que significaba
En algún lugar, una enfermera está de turno hoy, cansada, abrumada y haciendo lo mejor que puede, y aún puede oír tu voz.
"Revísalo de nuevo".
"Confía en lo que ves".
"Estoy aquí. No estás sola".
Gracias a ti, se quedaron con un paciente que no se veía bien.
Detectaron un cambio que otros podrían haber pasado por alto.
Consolaron a una familia con las mismas palabras que una vez usaste con ellos.
Salvaron una vida, y en ese momento, tu guía perduró.
Quizás pensaste que solo estabas dando consejos.
Pero para ellos, fuiste tú quien evitó que sus manos temblaran.
Quien los corrigió sin hacerlos sentir inferiores.
Quien les hizo creer que podían sobrevivir en esta profesión.
Y aquí está la parte que duele en silencio:
Nunca te lo dijeron.
Nunca viste lo lejos que han llegado.
Nunca supiste que eras la razón por la que se quedaron.
Así que esta publicación es para ti, la mentora silenciosa, la presencia constante, la enfermera que cambió la historia de alguien sin darse cuenta.
Algunas enfermeras salvan pacientes.
Algunas enfermeras salvan enfermeras.
Hoy honramos a ambas.