19/02/2026
NO PUDE HACER NADA
(Por Fernando D'Sandi)
No pude hacer nada...
No pude detener el diagnóstico.
No pude anticipar el accidente.
No pude negociar con la vida un minuto más.
No pude poner mi cuerpo en tu lugar.
Me quedé ahí,
con las manos abiertas
y el corazón lleno de urgencia,
mirando cómo el tiempo hizo lo que quiso.
Intenté ser fuerte.
Intenté creer que el amor era suficiente.
Pero entendí que amar no siempre salva.
Me duele sentir que todo lo que fui,
todo lo que sabía,
todo lo que hubiera dado,
no alcanzó.
Me culpé en silencio.
Repetí escenas que ya no podían cambiarse.
Me pregunté si debí insistir más,
si debí notar algo antes,
si debí rezar distinto,
gritar más fuerte,
aferrarme con mayor desesperación.
Pero la verdad es brutal y limpia:
no pude hacer nada
porque no todo está en nuestras manos.
No somos dioses.
Somos humanos que aman.
Y a veces amar significa quedarse hasta el último segundo,
aunque el final ya esté escrito.
No pude hacer nada
para impedir tu partida.
Pero estuve...
Estuve cuando el miedo asomaba.
Estuve cuando el cuerpo se cansaba.
Estuve... Siempre que pude, ahí estuve.
No pude salvarte...
Pero te amé sin medida.
Hoy estoy aprendiendo a dejar de castigarme
por no haber tenido el poder
que ningún ser humano tiene.
Estoy aprendiendo que la culpa
es el intento desesperado de creer
que podíamos controlar lo inevitable.
No pude hacer nada
para que te quedaras.
Pero puedo hacer algo ahora:
honrar lo que fuimos
viviendo con la intensidad
que tu ausencia me enseñó.
Y aunque a veces me parta en dos,
aunque haya noches en que la culpa regrese,
hoy elijo una verdad que me sostiene:
No pude hacer nada
para cambiar el final.
Pero hice todo lo que supe
con el amor que tenía y sigo teniendo.
Créditos: Fernando D'Sandi