29/11/2025
A veces el problema no eres tú…
es el lugar donde intentaste encajar.
Mira bien ese ladrillo:
no está roto, no está dañado, no está mal hecho.
Simplemente no pertenece a ese espacio.
Y así te pasó en relaciones, en trabajos, en ambientes,
en amistades, en conversaciones y hasta en familias:
pensaste que estabas fallando…
pero en realidad estabas forzando un lugar que no fue diseñado para ti.
No todos los espacios te merecen.
No todos los círculos te entienden.
No todos los ambientes te sostienen.
Cuando no encajas, no te esfuerces más…
muévete.
Porque el lugar correcto no te aprieta,
no te aplasta,
no te cuestiona…
te acomoda.
Y cuando llegues ahí,
vas a darte cuenta de que nunca fuiste el problema.
Solo eras un ladrillo tratando de encajar en un piso que no era tuyo.