26/11/2025
¿Te cuesta dejar el refresco?
No lo hagas de golpe, hazlo con estrategia.
Dejar el azúcar de un día para otro suele terminar en dolor de cabeza, ansiedad y recaídas. El secreto no es prohibir ni quitar de tajo, es modificar un hábito progresivamente.
Aquí te presento un protocolo de transición para educar a tu paladar y bajar la dosis de azúcar sin sufrir y lo mejor es que indirectamente podrás perder grasa corporal.
FASE 1: El punto de partida
Si actualmente tomas 1 litro de refresco regular al día, tu cuerpo está acostumbrado a consumirlo. Por lo tanto también está acostumbrado a recibir glucosa muy rápido. No lo cortes a cero aún.
FASE 2: Micha y micha como dirían en mi barrio (Semana 1-2)
Mantén el volumen (1 litro) pero cambia la composición:
👉 500ml de Refresco Regular + 500ml de Refresco Sin Azúcar.
¿Por qué? Reduces la ingesta de azúcar a la mitad sin perder la sensación del gas ni el sabor dulce. Tu cerebro no entra en pánico. Sí, la gente dice que sabe diferente, peroooo, naaa, no sabe tanto, al menos la de la marca roja no. Además te acostumbras. Sin embargo, no te preocupes, la idea es que lo consumas menos.
FASE 3: Prioridad Sin Azúcar (Semana 3-4)
Invertimos la balanza:
👉 250ml de Refresco Regular + 750ml de Refresco Sin Azúcar.
Aquí tu organismo está acostumbrándose a sentir un dulzor similar pero sin los efectos de los picos de glucosa. Y de verdad funciona, tu ansiedad por azúcar va a ir disminuyendo.
FASE 4: La Meta (Mantenimiento)
El objetivo final: Agua Natural como base de tu hidratación.
El refresco (preferiblemente sin azúcar) se convierte en un gusto ocasional, no en tu agua de uso diario.
¿Por qué funciona esto?
Porque no luchas contra el hábito, lo transformas. Le das tiempo a tu cerebro para desconectarse de la necesidad de azúcar masiva. Pero claro, no es mágico, necesitas intentarlo.
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