13/07/2016
muy bueno, vale la pena leerlo !!!
Han pasado cinco años del invierno que vi tu espalda perderse en la nieve, me he preguntado en segundos, en días, a veces con meses de distancia, si ¿extrañas mis letras, mis locuras, nuestros viajes? Como yo lo hago, “De improvisto”, solo por algunos segundos. Si sonríes como una niña tonta o si te recorre un vacío, un relámpago de nostalgia. Si hay un solo recuerdo que pueda parar el tiempo, hacerte sentir envuelta por mi tacto…
Me he encontrado no absorto de los pensamientos y las reflexiones propias del amor, de la ausencia del mismo. He dejado noches enteras solo para la maduración de conceptos y aprendizajes propios de la experiencia, de la reflexión, de la ausencia y la copiosidad. Que me llevan a perderme en el barullo. En al abismo donde fui condenado a caminar mientras tu rostro me caza, obligándome a encontrarme.
La reflexión total de largos años, de noches de despertar en premura empapado de sudor, a sido bastante simple; Los hombres jamás dejamos de amar, solo cambiamos la prioridad del sentimiento, lo que vivimos madura, se transforma, en un sentido muy orgánico, se recicla, se vuelve parte de la esencia, se roba, se adopta. La conciencia no olvida lo que se vivió, solo elige darle prioridad al ahora, a la planeación del futuro, pues el pasado respira en la existencia misma.
Comprendí todo, como es costumbre, demasiado tarde, al ver como creabas huracanes al cerrar los ojos, aquella tarde de otoño, cuando sin ser consiente de mi presencia, creaste constelaciones para otro, mientras por azar te observe a través de los vitrales del Dalí.
Texto; Alfa.
lustracion: Sophie Wilkins