14/01/2026
En redes sociales circulan muchos mensajes sobre TDAH que suenan esperanzadores y liberadores. El problema no es la esperanza. El problema es confundir marketing con práctica ética.
El TDAH es una condición del neurodesarrollo compleja, heterogénea y profundamente individual. Reducirlo a promesas universales, metáforas espirituales o soluciones únicas no solo desinforma, también puede generar culpa y frustración en quienes buscan ayuda genuina.
La práctica ética no vende certezas. Explica procesos, marca límites y respeta la autonomía de cada persona. No invalida la clínica, no romantiza el sufrimiento y no convierte la vulnerabilidad en estrategia de venta.
Cuestionar no es ser negativo. Pensar críticamente también es una forma de cuidarse.