12/04/2026
El TDAH se está explicando cada vez más con ideas que suenan bien, pero no son correctas.
No es “miedo a la incertidumbre”.
No es “exceso de intensidad”.
No es una forma distinta de ver la vida.
Es un trastorno del neurodesarrollo con base en funciones ejecutivas.
Esto importa porque, cuando se entiende mal el problema, se aplican soluciones que no funcionan.
La evidencia es consistente:
las dificultades en TDAH están relacionadas con alteraciones en la inhibición, la regulación de la atención y la dirección de la conducta hacia objetivos.
La parte emocional existe, sí.
Pero no es el origen del problema.
Confundir eso lleva a intervenciones poco útiles.
Entenderlo bien permite intervenir mejor.