11/12/2022
CARTA ABIERTA A A LA JUVENTUD BECARIA
Estimados amigos y amigas.
Nos dirigimos a Ustedes, en estos momentos tan difíciles que sufre la patria. Quienes nosconocen y hasta hemos caminado juntos, saben de todos los esfuerzos y sacrificios que se han desplegado para que puedan formarse profesionalmente con una educación de calidad, en una sociedad justa y libre que les garantice igualdad de oportunidades. Sin embargo, siempre nos enfrentamos a una burocracia insensible, amparada por un orden jurídico, donde los ciudadanos y ciudadanas somos la última rueda del coche. Buscamos recurrir a los congresistas de la República, supuestos representantes del Pueblo, y solo recibimos mecidas. Hasta ahora no se agendan los pedidos de cambio de la ley de Beca 18, que hubieran permitido a todos alcanzar la tan ansiada titulación. Para los congresistas, por encima de todo siempre han estado sus intereses personales y de grupo.
Hoy, son directos culpables de la crisis nacional. No tienen calidad moral alguna para quedarse, disfrutando de pingües sueldos sin hacer nada realmente productivo para los peruanos. DEBEN IRSE A SU CASA. YA! Ahora mismo, están complotando para hacerse elegir en un nuevo Senado, desde el cual seguir manipulando el país, poniéndose al servicio de intereses foráneos y corruptos.
Hoy, el destino de la Patria, está como hace 100 años, en manos de la juventud. Está en ustedes, en su corazón, en su mente, en su compromiso con nuestro pasado, pero también con nuestro futuro, el destino del Perú. Una nación justa, libre, solidaria y culta, será posible construirla solo a partir de su esfuerzo y consecuencia. De no ser así, les espera la frustración, la humillación y la vergüenza. Hay generaciones victoriosas, responsables de hacer y cambiar la historia. Esperemos que ésta del Bicentenario, sea la responsable de sellar nuestra segunda independencia, contra la corrupción y la explotación de nuestro pueblo y territorio.
Ustedes son los mejores hijos e hijas del Pueblo, ustedes simbolizan toda la esperanza del campesino, del obrero, del tallerista, del transportista, del comerciante, del microempresario, del niño que camina horas para ir a su escuela, del hombre del pueblo que espera desde la madrugada por una cita médica en un hospital abarrotado de gente. Ustedes son la esperanza del hombre y la mujer que llega al poder judicial, en busca de justicia y no accede a ella, porque un corrupto la compró. ¿Quién? Sino los más jóvenes para cambiar este estado de cosas. Es ahora o nunca. El tren de la historia solo se detiene una vez en la estación de la vida. Unidos, ¡venceremos!!!
¡El Perú del futuro los espera!!!!