28/11/2025
La gratitud tiene un efecto más profundo de lo que imaginamos: calma, centra, restaura. Cuando damos gracias, la amígdala reduce la respuesta al estrés, el hipocampo fortalece la memoria positiva y la corteza prefrontal regula con mayor claridad nuestras decisiones.
Agradecer nos devuelve al presente con suavidad y nos recuerda que incluso en el caos, hay manos divinas sosteniéndonos.
No siempre podemos cambiar lo que vivimos, pero sí la manera en que lo observamos. El agradecimiento no niega la realidad… la ilumina.
Hoy respira, reconoce, agradece. Dios está en cada detalle.