04/09/2021
El mes de agostos fue un tiempo lleno de historias de pacientes luchando por salir adelante, batallando contra grandes decepciones, frustraciones, momentos de ansiedad, desesperación, agotamiento y la falta de esperanzas.
Batallas llevadas por muchos años aferrados a la idea de que la solución está en el Pensamiento positivo, el Hoponopono, la Meditación, Vivir en consciencia, los 5 secretos para ser felices, la inteligencia y asertividad emocional, coaching, etc, etc...
Existen miles de textos y herramientas disponibles en la actualidad que muchos respeto y practico, sin embargo lo que veo en la práctica y es sumamente importante tener en cuenta, es que podemos entrar en un ejercicio de diciplinar y controlar la legitimidad de nuestras emociones, hasta el grado de reprimir nuestro real sentir. En ese sentido no logramos un crecimiento personal sino una desviación para no mirar y sanar realmente nuestras propias heridas psicológicas. Ademas el reprimir nuestras emociones genera que el cuerpo se exprese y cree síntomas físicos y enfermedades.
Por eso siempre revindico que la mejor opción es la autenticidad con uno mismo, algunas prácticas pueden ser de suma ayuda y temporalmente pueden ser muy útiles durante una situación tormentosa, pero a largo plazo debemos tener cuidado a que esto no se transforme en una manera de reprimir y esconder nuestras necesidades.
No olvidemos que las emociones sanan con emociones y no a través de la razón. Porque la razón se ubica en una zona muy diferente en el cerebro que donde nacen nuestros sentimientos, percepciones y emociones.
Si eres sincero contigo mismo y sientes que a pesar de todo siguen emergiendo impulsos o patrones nocivos es porque necesitas ayuda.
La vida siempre es un equilibrio delgado entre dos formas opuestas de experimentarla.
Puedo ayudarte!