Hablemos Puerto Rico/Lic. Solmarie Perez Vargas, MSW.

Hablemos Puerto Rico/Lic. Solmarie Perez Vargas, MSW. Servicios de Psicoterapia y Tanatología individual a adultos en línea. Especialista en todo tipo de duelo y pérdida.

Ofrecemos talleres, conferencias y consultorías.

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30/01/2026

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En una época en la que se creía que lo ético era ocultar la verdad para “proteger” al paciente, Elisabeth Kübler-Ross sostuvo algo profundamente incómodo:
mentir no cuida, aísla.

Ella no creía en engañar a las personas que estaban muriendo, porque había visto que la falta de verdad dejaba a los pacientes solos, confundidos y sin espacio para expresar lo que ya intuían. Para Kübler-Ross, la honestidad —cuando es humana y respetuosa— es una forma de cuidado.

Desde ahí nace su manera de acompañar.
Cuando una persona está en etapa terminal, lo más importante no es hacer cosas, sino estar.
Acompañar no es animar, distraer ni llenar el silencio con frases tranquilizadoras. Acompañar es permanecer, incluso cuando no hay soluciones y cuando lo único posible es compartir el momento.

Para ella, acompañar implicaba estar disponibles emocionalmente, sin huir del miedo, la tristeza o la rabia. Escuchar sin corregir lo que el otro siente. No mentir, pero tampoco imponer verdades: responder con honestidad a lo que la persona pregunta, respetando siempre su propio ritmo.

Lo decía:
no intentemos quitarle el dolor a alguien que necesita ser escuchado.

Kübler-Ross también hablaba de ciertos procesos que podían ayudar a quien está muriendo, nunca como tareas obligatorias, sino como posibilidades si la persona lo desea: decir lo que no se dijo, expresar amor, agradecer, pedir perdón o simplemente nombrar lo que dolió. Dar prioridad a lo emocional más que a lo práctico. Permitirse sentir sin exigirse serenidad. Dejarse cuidar y amar sin tener que devolver nada. Encontrar un sentido propio —o decidir no buscarlo— y, cuando llega el momento, prepararse para soltar sin que otros interrumpan ese proceso con falsas esperanzas.
Nada de esto es obligatorio.

No existe una forma correcta de morir.
Muchas veces, acompañar bien es algo muy sencillo y muy difícil a la vez: sentarse, tomar una mano, guardar silencio y no irse.

Porque cuando ya no hay nada que curar, como enseñaba Kübler-Ross, siempre hay algo que acompañar.

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27/01/2026

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Elisabeth Kübler-Ross realizó un trabajo clínico y humano extraordinario.

Y parte de honrarlo es decir esto: ella nunca afirmó que el duelo fuera lineal.

Las llamadas cinco etapas no fueron concebidas como una escalera emocional ni como un orden obligatorio. Surgieron de su trabajo con personas que enfrentaban su propia muerte y fueron descritas como posibles respuestas humanas al dolor, no como pasos a cumplir.

Kübler-Ross nunca dijo que todas las personas vivieran todas las etapas.
Nunca sostuvo que ocurrieran en un orden específico.
Nunca habló de tiempos correctos ni de un “final” del duelo.

Por el contrario, su mirada fue siempre flexible, profundamente humana y respetuosa de la experiencia individual.

Años después, la propia Kübler-Ross expresó su preocupación por la forma en que su trabajo estaba siendo simplificado y utilizado de manera rígida. La idea del duelo como un proceso ordenado no proviene de su teoría, sino de interpretaciones reduccionistas que buscaron control donde ella propuso comprensión.

La realidad del duelo que ella investigó es esta:
No avanza en línea recta.
Puede retroceder y avanzar.
Las emociones se superponen.
Se puede estar en aceptación y sentir enojo el mismo día.
No existen plazos universales ni etapas obligatorias.
El duelo no es algo que se “supere” ni que se complete.
Es una experiencia que se integra a la vida.

Aplicar el trabajo de Elisabeth Kübler-Ross no es repetir esquemas simplificados, sino comprender su intención original: humanizar el dolor, no encasillarlo.

Ella no se equivocó.
Lo que falló fue la forma en que muchos decidieron explicarla sin leerla con la profundidad que merece.

El duelo se acompaña. Se respeta. Y se deja ser humano.

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21/01/2026

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🟪 El CPTSPR se opone al P. del S. 950 🟪

🤔 ¿Por qué? Esta medida no considera adecuadamente la regulación de nuestra profesión ni mejora las condiciones laborales del gremio.

✍️ Estamos redactando un memorial explicativo para orientar a la Asamblea Legislativa. Lee los detalles en nuestro website, sección Noticias.

Hay una forma de violencia que no grita,no golpea,no insulta.Es la que reformula el daño como crecimiento,el abuso como ...
19/01/2026

Hay una forma de violencia que no grita,
no golpea,
no insulta.

Es la que reformula el daño como crecimiento,
el abuso como aprendizaje,
el aguante como fortaleza,
la anulación como amor propio.

Ocurre cuando el sufrimiento deja de ser una señal de alarma
y pasa a ser leído como entrenamiento,
Cuando tolerar lo intolerable se vuelve mérito,
y si algo molesta, la pregunta ya no es qué está pasando ahí,
sino qué “vino a mostrarle” eso a quien lo padece.

A veces, esa violencia adopta una forma aún más sofisticada:
la espiritualización del sometimiento en nombre del crecimiento personal.
Asi, el dolor se eleva a prueba,
la desigualdad a elección consciente,
y el sacrificio a virtud.
La legitimización del daño no niega la violencia:
la reviste de sentido.
La vuelve narrativa.
La moraliza.
La espiritualiza.

Y así, lo que debería interrumpirse, se sostiene.
Lo que debería doler, se justifica.
Lo que debería terminar, se perpetúa.
Porque la medalla no se la lleva quien tuvo los recursos para aguantar.
Eso, tarde o temprano, se cae
y conduce al colapso.

Si alguna medalla existe,
no es para quien entrenó habilidades para tolerar lo intolerable,
sino para quien asume que hay batallas que,
en nombre de su crecimiento personal,
no va a pelear.

Soportar no sana. Nunca sana.
No todo lo que se resignifica repara.
No todo lo que se llama amor, cuida.
De hecho, la verdadera salud psíquica
no está en aprender a aguantar más,
sino en saber retirarse a tiempo
y, un escalón mas arriba aún: en no entrar
en escenarios donde tolerar el daño es el costo que nos hacen creer, deberíamo pagar, como mérito personal.

Aprender a convivir con el elefante en el living jamás debería ser la meta....ni siquiera pretender no enamorarse de ese animal. El verdadero acto que denota reparación y trabajo interior, es no dejarlo entrar.

¿Cómo saberlo de antemano?

Mirando. Creyendo en lo que el cuerpo dice.
Si no hay duda alguna, es que un elefante, siempre se deja ver con claridad.

Autor:Lorena Pronsky Lorena Pronsky

18/01/2026
Una gran referente en elcampo de la Tanatología. Aprendamos de ella.https://www.facebook.com/share/p/1AXTDAj2cp/?mibexti...
16/01/2026

Una gran referente en el
campo de la Tanatología. Aprendamos de ella.
https://www.facebook.com/share/p/1AXTDAj2cp/?mibextid=wwXIfr

En una Suiza científica, rígida y pulcra, se atrevió a hacer lo imperdonable: hablar de la muerte mirándola a los ojos.

No como fallo médico.
No como enemigo a vencer.
Sino como parte inevitable de la experiencia humana.

Mientras la comunidad científica prefería el silencio elegante, ella escuchó a los moribundos.

Mientras otros escondían el tema bajo la alfombra del laboratorio, ella humanizó el final de la vida.

Habló de duelo.
De miedo.
De sentido.
Habló de ángeles.
De las etapas después de la muerte.
Del amor incondicional como experiencia real, no como consuelo barato.
Y no solo habló. Actuó.

Desafió un sistema que prohibía a los pacientes terminales reunirse con sus familias.
Cubría con mantas los cuerpos desnudos de sus pacientes cuando los médicos entraban a “revisar”.
Exigía que fueran llamados por su nombre,
no por el diagnóstico,
no por el pronóstico,
no por el número de cama.

Habló de lo que ocurre cuando el cuerpo ya no manda… y el alma pide la palabra.

Sí, espiritualidad.
Esa palabra que todavía provoca urticaria académica.

¿El resultado?
Desprestigiada en su propia tierra.
Cuestionada, minimizada, convenientemente ignorada.

Tuvo que cruzar el océano para que en Estados Unidos alguien dijera:
“Esto importa. Esto es humano. Esto es necesario.”

Hoy el mundo cita sus etapas del duelo, pero guarda silencio cuando recuerda por qué fue rechazada.

Porque Elisabeth Kübler-Ross
no solo estudió la muerte.
Nos devolvió la dignidad al morir.

Y eso —ayer y hoy—
sigue siendo profundamente incómodo.

La depresión es real, si entiendes que estás transitando este proceso, busca ayuda, en Hablemos Puerto Rico/Lic. Solmari...
13/01/2026

La depresión es real, si entiendes que estás transitando este proceso, busca ayuda, en Hablemos Puerto Rico/Lic. Solmarie Perez Vargas, MSW. estamos para ayudarte. Para citas: (939) 327-3957. Sanar es urgente 💚

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