14/02/2026
No estás inflamada porque no tengas fuerza de voluntad.
No es que “no te esfuerces lo suficiente”.
No es que te falte disciplina.
A muchas nos enseñaron que, si el cuerpo no cambia, es porque estamos fallando.
Pero un cuerpo inflamado no responde a castigos, responde a comprensión, constancia y a dejar de vivir en guerra interna.
Tu cuerpo ha sobrevivido a estrés, dietas, exigencias, presión, comparación.
No necesita otra dieta más para “arreglarse”.
Necesita información que nadie nos enseñó,
cómo comer para regular, no para pelear con él.
Sanar la inflamación no es controlarte más.
Es empezar a escucharte mejor.
👉 Descarga el checklist (link en bio)
Empieza hoy a identificar qué hábitos están inflamando tu cuerpo sin que te des cuenta.