13/01/2026
¿No te pasa que a veces sientes tanta gratitud que te dan ganas de llorar?
Hay momentos en los que todo se detiene por un instante. Miras alrededor y te das cuenta de que, a pesar de lo vivido, sigues aquí. No tienes todo resuelto, pero estás respirando, aprendiendo, sintiendo. Esa sola conciencia ya es un motivo para agradecer. La vida no siempre es fácil, pero sigue siendo un milagro.
No todas las lágrimas son de tristeza. A veces el corazón se llena de emoción al comprender cuánto ha recibido. Miras hacia atrás y descubres que lo que dolió también te enseñó. Agradecer no borra el pasado, lo ilumina. Es darte cuenta de que creciste más de lo que imaginabas.
Con el tiempo descubres que la gratitud no depende de tenerlo todo, sino de ver la belleza en lo que ya tienes. Empiezas a valorar los pequeños detalles, los gestos sencillos, la calma de los días comunes. Cuando agradeces por lo cotidiano, la vida deja de pesar tanto y se vuelve más amable.
Hay etapas en las que no necesitas entender nada, solo sentir. Aceptas que las pausas también son parte del camino. A veces la gratitud llega en silencio, cuando el alma se rinde a lo vivido y encuentra paz. Comprendes que incluso los momentos difíciles tenían una razón que hoy empieza a tener sentido.
Agradecer no significa conformarse, sino reconocer que todo lo que pasó te formó. Cada persona, cada cambio, cada silencio tuvo un propósito. Tal vez no fue fácil, pero fue necesario. La gratitud te enseña a mirar atrás con ternura y hacia adelante con esperanza.
Gracias, gracias, gracias. Gracias por lo que fue, por lo que es, por lo que aún no llega. Gracias por las personas que acompañan, por las que se fueron, por las que enseñaron. Gracias por cada amanecer que trae la oportunidad de empezar de nuevo. Gracias por recordarme que estar con vida ya es motivo suficiente para sonreír.
Dios escucha cuando agradeces, aunque no digas nada. La gratitud no siempre se expresa con palabras, a veces se siente como una calma que recorre todo el cuerpo. Es ese instante en el que sabes que no estás solo, que incluso en el desorden había un propósito guiando tus pasos. ✨