25/11/2024
La violencia estética es una de las formas de violencia hacia la mujer más normalizadas y menos cuestionadas. Es un mecanismo que refuerza la idea de que nuestro valor radica en cómo nos vemos, perpetuando la presión por encajar en ideales de belleza irreales y muchas veces inalcanzables.
La cultura de las dietas y la gordofobia nos empujan no solo a rechazar nuestros cuerpos y sentir vergüenza de ellos, sino también a adoptar conductas que los dañan física y emocionalmente. Además, nos mantienen en un estado de hipervigilancia constante, observándonos y evaluándonos como si siempre fuéramos objeto de una mirada externa.
Como bien señala John Berger: *”Los hombres miran a las mujeres. Las mujeres se observan a sí mismas siendo miradas”*. Esta autoobservación es lo que conocemos como auto-objetivización, y tiene impactos profundos en nuestra salud: alimenta la inseguridad, aumenta la ansiedad y nos distrae de vivir una vida rica (en todo el sentido de la palabra). En lugar de disfrutar del momento, pasamos tiempo preocupándonos por cómo nos vemos a través del “male gaze” (mirada masculina).
La autoobjetivización no solo afecta nuestra relación con nuestro cuerpo, sino también nuestro autoestima y nuestra salud mental. Liberarnos de este ciclo no es fácil, pero es esencial para poder construir una relación más sana y compasiva con nosotras mismas.
Recuerda: nuestro valor no se mide en tallas, espejos ni miradas ajenas 💜✊🏽
p.d. Quiero compartirles algunas cuentas con perspectiva feminista que me ayudan en mi proceso hacia una mejor relación con mi propio cuerpo:
.mariana.robles