01/10/2026
HISTERIA Y MANIPULACIÓN DE LA DINAMICA FAMILIAR
Si bien es cierto que no lo hace, necesariamente, desde la intención consciente de dañar, sino desde una economía psíquica organizada alrededor del deseo, la falta y la demanda de reconocimiento, no deja de tener sus efectos en el entorno.
En estas configuraciones, la HISTERICA tiende a ocupar el centro de la escena afectiva, generando alianzas, rivalidades y desplazamientos que mantienen a la familia en un estado de tensión permanente. La palabra, entonces, lejos de ordenar, dramatiza o confunde.
El malestar se expresa más en actos, climas y síntomas que en conflictos explícitos. Los hijos suelen quedar capturados como objetos de sostén narcisista, mediadores o confidentes, dificultando su separación subjetiva. El padre —o la función paterna— aparece debilitado, desautorizado o convertido en antagonista.
La manipulación no es estratégica sino estructural, se sostiene en la ambigüedad del mensaje, en el vaivén entre victimización y omnipotencia, amor y reproche. El resultado es una familia organizada alrededor del malestar materno, donde cada intento de autonomía es vivido como traición.
La sintomatología física le funciona como un modo privilegiado de llamado de atención. El cuerpo se convierte en escenario cuando la palabra no alcanza.
En una madre histérica, el síntoma somático no remite tanto a una patología orgánica cuanto a una inscripción del conflicto psíquico, dolores, descompensaciones, crisis, malestares difusos que irrumpen en momentos claves, desacuerdos, intentos de autonomía de los hijos y
consiguiendo así "reorganizar" la escena familiar alrededor de ella. El cuerpo habla allí donde la demanda de amor y reconocimiento no puede formularse directamente.
Estos síntomas reinstalan la dependencia, desautorizan a terceros y generan culpa en el entorno. La familia responde con preocupación, cuidados y renuncias, reforzando así el circuito.
No se trata de simulación, sino de una producción inconsciente de goce, donde el sufrimiento corporal garantiza presencia, centralidad y sentido.