04/04/2025
Hoy caminamos con la energía de Calli—la casa, el templo, el cuerpo. Es el segundo día de la trecena de Ehecatl, y el aliento sagrado sigue moviéndonos suavemente hacia adelante, invitándonos a regresar al hogar dentro de nosotros mismos. Después de que el viento abre caminos, Calli nos lleva hacia adentro—al descanso, a la escucha, a encender el fuego del corazón.
Tepeyolotl, el Corazón de la Montaña, es el guardián del día. Nos recuerda que la fuerza nace de la quietud, de conocer nuestro paisaje interior y honrar lo que habita profundamente en nosotros. Calli y Tepeyolotl nos invitan a habitar el cuerpo, a cuidar nuestro espacio, y a escuchar la sabiduría que reposa en lo más profundo de nuestro ser.
Cuando cae la noche, nos sostiene Tlazohteotl, la gran purificadora. Ella nos regala la medicina del soltar, de transformar lo que ya no sirve en tierra fértil para lo nuevo. Esta es una noche poderosa para hacer una limpieza emocional o energética—orar, llorar si es necesario, sentarnos con las aguas, y dejar ir. Que ella cargue lo que pesa. Que limpie lo que ha sido olvidado.
Quetzalhuitzitzilin, el colibrí, nos recuerda la belleza del presente, la dulzura del camino, y la importancia de seguir nuestra alegría. Nos invita a movernos con intención, con ligereza, y con propósito.
Las ofrendas para hoy pueden ser simples y del corazón—tu aliento, tus oraciones, un baño o limpieza con agua, un momento de silencio o un canto.
Hoy es un día para volver a casa. Para estar contigo mismo o contigo misma. Para recordar que tu cuerpo es tu primer altar, y tu aliento, tu primera oración.
Ometeotl
Xochitquetzalli